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Una nueva generación de líderes

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Aldo Civico Antropólogo y estratega de liderazgo

Es estos días acompañe a un amigo de Estados Unidos durante su visita a Medellín. Él es un científico que colabora con los Breakout Labs de Peter Thiel, uno de los fundadores de PayPal y uno los primeros miembros de la junta directiva de Facebook. Mi amigo tiene un doctorado de la universidad John Hopkins en medicina molecular y está promoviendo el poder que tienen el “big data” y la inteligencia artificial para el diagnóstico preventivo de varias formas de cáncer y otras enfermedades a través de una simple prueba de orina. Reconozco en este científico, en los productos que está desarrollando, y en su modelo de negocio, muchas de las cualidades de los nuevos líderes empresariales emergentes: pasión, visión, ambición y misión.

La pasión es un elemento importante, pero no suficiente, para ser un empresario de la cuarta revolución industrial. La pasión es lo que a uno le gusta hacer y esto le confiere energía y motivación al líder empresarial. Además, es la gasolina que permite enfocarse en un tema, perseverar y ser resilentes cuando las cosas se ponen difíciles. “Todos deberían ser realmente excelentes; porque esta es nuestra vida”, decía Steve Jobs, a quien nunca le faltó pasión. En el caso de mi amigo científico, su pasión es desarrollar productos potencialmente disruptores para el mercado de la salud aplicando tecnologías exponenciales para el diagnóstico y la cura de enfermedades.

Además de la pasión, los líderes empresariales emergentes tienen una visión y un propósito superiores. Quieren dejar una huella en la humanidad. Ven en los desafíos de las mismas oportunidades para un bien común superior que trasciende sus intereses inmediatos y particulares. El fundador de Apple, por ejemplo, tuvo el propósito de cambiar al mundo para mejor a través de la tecnología. Fue una visión que marcó todos sus esfuerzos empresariales.

Mi amigo quiere salvar vidas y prolongar nuestra existencia. Además, la nueva generación de líderes empresariales también se caracteriza por ser ambiciosa. No se limitan a pensar en lo que es posible, sino a realizar lo imposible. Tienen sueños inéditos y la ambición de ser unos unicornios. No les interesa volver a la luna; quieren conquistar Marte. En este sentido, mi amigo no es distinto a Elon Musk o a su socio Peter Thiel.

Finalmente, los caracteriza una misión clara; sus empresas, productos y servicios se convierten en el vehículo a través del cual aportan a la realización de su visión y a la satisfacción de su ambición. Por eso mi amigo también es el fundador de varias empresas, que no son más que su plataforma para realizar su propósito y su ambición.

En conclusión, hay algo más que caracteriza a la nueva generación de empresarios; son conscientes que su éxito en un mercado inestable, volátil y complejo depende más que todo de su crecimiento personal y espiritual. Hoy el “mind-growth”, el desarrollo de la mente, tiene que ser parte integral y central del éxito de un empresario de la cuarta revolución industrial.

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