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Superar los miedos

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Aldo Civico

La experiencia del miedo aflora muchas veces con las conversaciones de coaching que tengo con varios gerentes y ejecutivos. Manifestaciones de estrés son muchas veces el síntoma de la presencia de un miedo profundo. Tony Robbins dice que el estrés es la palabra con las cual las personas de alto rendimiento se refieren al miedo. El estrés es una estrategia que adoptamos para evitar que se vuelva realidad un miedo que tenemos.

El miedo puede tener un efecto negativo sobre nuestro rendimiento, dado que nos puede bloquear en la toma de decisiones, en expresar una opinión, en arriesgarnos. El miedo nos puede disminuir, hacernos más pequeños de lo que somos. Nos limita y nos hace ser limitados.

Detrás de miedos que podemos experimentar a diario, como el miedo a hablar en público, a levantar la mano, a expresar una opinión, o detrás de algunos comportamientos, como el procrastinar, hay miedos más profundos, inconscientes, que se han sedimentados en los primeros años de nuestra vida, o en nuestra adolescencia. Por eso, los miedos más profundos que condicionan la calidad de nuestros resultados y de nuestra vida, son el miedo al fracaso, al rechazo, a no ser lo suficiente.

Yo también he estado condicionado durante años por mis miedos; en particular por el miedo a no ser aceptado, debido a esto durante mi adolescencia se creó en mi la creencia limitante de que si yo era y hacía lo que realmente me gustaba iba a perder la aceptación y el amor de quienes me rodeaban, empezando por mis papás. Así, durante años, me preocupé más por ser aceptado y bien visto, en lugar de expresar mis deseos, mis necesidades, lo que quería hacer. Aplacé durante años mis sueños.

Por otro lado, los miedos también pueden ser un motivador formidable. Querer evitar a toda costa el fracaso, nos motiva a lograr la excelencia. Tenerle miedo al rechazo o al no ser lo suficiente, nos puede transformar en perfeccionistas, porque le huimos al error por miedo a perder la estima y la confianza de personas que son importantes para nosotros. Aun si, gracias a nuestros miedos más profundos, logramos resultados extraordinarios, el desgaste energético, físico y mental que experimentamos es muy grande. Un alto rendimiento que se basa en el miedo puede tener costos altos, en especial para la vida personal. Además, mientras que los miedos controlen de alguna forma nuestra manera de ser y hacer, se hace difícil experimentar la plenitud de la vida.

Esto es debido al hecho que los miedos ancestrales que viven en lo más profundo de nuestro ser generan dudas con respeto al ser dignos de ser amados, respetados, reconocidos; genera dudas sobre si merecemos el éxito, el reconocimiento, la prosperidad. Finalmente, todo esto nos hace actuar desde un espacio de escasez, cuando en cambio la esencia de la vida es la abundancia. Para trascender los miedos, entonces, tenemos que descubrir y conectarnos con nuestro yo autentico y un propósito superior, para que podamos dejar en el mundo una huella positiva.

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