ANALISTAS

Resiliencia
sábado, 30 de mayo de 2020

Más columnas de este autor Aldo Civico - aldo@aldocivico.com

Cuando alguien le preguntó a Nelson Mandela como había logrado sobrevivir durante sus 27 años de cautiverio en Robben Island, el líder que derrotó al apartheid contestó, “Yo no sobreviví. Yo me preparé”. O sea, Mandela se preparó para convertirse en aquel líder capaz de guiar a todo un país hacia la transformación.

Un gran logro nunca es el producto de la suerte o de la casualidad. Detrás de cada éxito siempre hay un entrenamiento y un refinamiento perpetuo de las habilidades. Max Gladwell, en su libro Outliers, demostró que hay que practicar una habilidad por los menos durante 10.000 horas para lograr la excelencia.

Esta preparación no sólo concierne a las habilidades profesionales o artísticas; incluye también las capacidades de resiliencia y de adaptación necesarias en tiempos difíciles. Teniendo conversaciones diarias con gerentes y ejecutivos de compañías en varios países, he constatado que quienes estaban más preparados, y por ende tienen un núcleo interno sólido, están viviendo los desafíos que nos está trayendo la pandemia con más serenidad y resiliencia.

Es decir, lideran sus empresas y equipos estando en el ojo del huracán con tranquilidad y lucidez. Poseen resiliencia. Por el contrario, quienes no tuvieron la oportunidad de madurar su núcleo interno, tienden a patinar. Son más rehenes del estrés, del ansia, las preocupaciones. Quienes poseen resiliencia reconocen en la incertidumbre una oportunidad y se adecuan, en lugar de dejarse llevar por el miedo y ser dominados por la preocupación.

La buena noticia es que nunca es tarde para enfocarse en desarrollar las habilidades de resiliencia que hoy se necesitan para liderar en un mundo marcado por la incertidumbre. Por el contrario, la epidemia se puede convertir en una oportunidad para desarrollar estas habilidades.

De hecho, la resiliencia, o sea la capacidad de recuperarse, es una habilidad fundamental del liderazgo empresarial. Errores, imprevistos, fracasos, hacen parte de la vida de las empresas. Por eso resiliencia es el fruto de la disciplina que va entrenada.

Peter Senge, en su famoso libro, La Quinta Disciplina, enfatiza la importancia del dominio personal y de ser conscientes de los modelos mentales propios (adecuándolos cada vez que sea necesario), ya que nos permiten alcanzar la mejor versión de nosotros mismos. Por eso, hoy es deseable que aprovechemos lo que nos está pasando para consolidar o desarrollar la capacidad de auto liderazgo.

Se trata de perfeccionar el juego interior. De hecho, hay que trascender los obstáculos internos (emociones que nos limitan, pensamientos negativos, mecanismos de auto sabotaje, etc.) si queremos lograr nuestros objetivos. Por lo tanto, hoy tenemos que enfocarnos en el juego interior.

Lo había observado también Víctor Frankl durante su horrible y extrema experiencia en los campos de concentración nazi. Tuvieron una mayor capacidad de sobrevivir aquellos prisioneros que pudieron acceder a recursos en su interior; de vivir desde adentro hacia afuera.

Ellos, observó Frankl, “pudieron retirarse de su terrible entorno a una vida de riqueza interior y libertad espiritual”. La pregunta para ti entonces es: ¿Cuál es hoy tu habilidad de resiliencia? ¿Cómo estás transformando la crisis en una oportunidad para fortalecer tu auto liderazgo? ¿Como te estás preparando?