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Analistas 27/02/2021

Mentalidad de máximo rendimiento

Aldo Civico
Antropólogo y estratega de liderazgo

¿Cómo ganarles a las trampas que muchas veces nos pone la mente?, me preguntaron esta semana un grupo de emprendedores que participaron en un bootcamp de Daniel Tirado, pionero en Colombia del emprendimiento digital. Estaba frente a un grupo de personas deseosas de conocimiento, listas para comerse al mundo. En días anteriores habían aprendido las estrategias más vanguardistas para crear y vender productos en Internet. Pero todo el conocimiento y la estrategia no son suficientes, aunque son necesarios, si no adquieres una mentalidad de máximo rendimiento. Hay quienes dicen que el éxito depende sólo de un 20% de tus estrategias y 80% de tu mentalidad (lo que en inglés llaman mindset).

Entre los participantes se encontraba David, un emprendedor cuyo rendimiento estaba siendo afectado por dudar de sí mismo. Cuando me compartió este tropiezo mental pude notar la angustia en su cara y hasta en la postura de su cuerpo. Era curioso que David estuviera en un bootcamp de emprendimiento con Daniel Tirado y al mismo tiempo dudara de sí mismo. Tenía frente a mí un ejemplo de la contradicción que nos pasa a todos; por un lado, David tenía confianza en sí mismo, tanto que viajó en plena pandemia e invirtió en un entrenamiento de alto nivel de diez días y, por otro lado, dudaba de sí mismo.

En otras palabras, David tenía una parte de él, expresión de su ser auténtico, que confiaba en él, en sus capacidades, y otra parte que, en cambio, lo hacía dudar de sí mismo. Esta última parte a veces tomaba el control poniéndose en el asiento del conductor. David vivía un dilema interno y cómo resultado no llegaba al destino deseado.

Si David quería trascender este dilema interno tenía que encontrar una manera para que su ser auténtico liderara su jornada, el enfoque de su mente, la calidad de su diálogo interno. O sea, necesitaba desarrollar habilidades de alto rendimiento para actualizar su mentalidad y así dejar de autosabotearse. Cuando llamé a David para trabajar conmigo, para que también los demás aprendieran a resolver sus dilemas internos, me confirmó que lo que más le gustaría sentir es total autoconfianza. Para poder hacer eso, David tenía que descubrir que en su interior había una fuente de confianza a la cual él podía acceder cada vez que fuera necesario. Entonces lo invité a cerrar los ojos y a traer al presente un recuerdo reciente o remoto para romper la barrera que lo hacía dudar de sí mismo.

Poco a poco todos observamos como la postura de David cambió. En su rostro había ahora una sonrisa radiante. Con una serie de técnicas anclé este estado mental en David para que en el futuro pueda acceder a un estado mental de total autoconfianza y de esta manera lograr el alto rendimiento deseado. En conclusión, es accediendo a recursos que tenemos en nuestro interior cómo podemos acceder a estados mentales superiores, superando emociones que nos limitan y nos alejan del logro de nuestros objetivos.