Analistas

Más estrés positivo, ¡por favor!

GUARDAR

Aldo Civico Antropólogo y estratega de liderazgo

Me pregunto, ¿cuánto calificaría tu capacidad para mantener la tranquilidad incluso cuando te sientes bajo presión? La tranquilidad es una de las principales características de los líderes con alta madurez ejecutiva. Esta predisposición no es natural, sino más bien una habilidad y una actitud adquirida.

De hecho, la historia de nuestra evolución biológica ha entrenado al cerebro a dar respuestas de “lucha, huida o congelación” cuando nos enfrentamos a un peligro percibido. Nosotros, los humanos, hemos estado llenos de miedos y ansiedades desde que hace cientos de miles de años ocupábamos solo la posición media de la cadena alimenticia, cuando éramos cazados por depredadores aterradores.

Como consecuencia, nuestro salto rápido a la parte superior de la cadena alimenticia no permitió que nuestro cerebro se ajustara. Por lo tanto, seguimos sintiéndonos muchas veces ansiosos e inseguros por nuestra posición dentro de la sociedad; hoy, los tigres y los leones que nos persiguen pueden ser la competencia, los desafíos del mercado, las incertidumbres de un mundo siempre más disruptivo, un jefe o un colega insolente.

Por eso, acelerar el desarrollo de nuestra mente es una decisión consciente. Requiere voluntad, práctica, perseverancia y un guía. De hecho, nosotros los humanos estamos diseñados para acceder a estados superiores de conciencia, pero eso requiere disciplina.

Parte de esta disciplina, y de la habilidad de mantener la calma, es la capacidad de crear experiencias de estrés positivo, lo que los expertos llaman “eustress”. De hecho, el “eustress” nos ayuda a mantenernos motivados, concentrados, y a trabajar enfocados en nuestros objetivos.

Significa experimentar sentimientos de satisfacción, inspiración, motivación y flujo. Apoya la autoeficacia, la autonomía y la resiliencia. Los grandes líderes producen oportunidades para el estrés positivo para crecer más allá de los límites de uno y para aprender nuevas habilidades.

Recuerdo que cuando me mudé de Europa a Nueva York en 2000, tuve que adaptarme a una nueva ciudad y a una nueva cultura. Tuve que aprender desde cero un nuevo idioma. Todo este proceso fue más difícil de lo que había anticipado, y algunas veces fue hasta doloroso.

Pero finalmente, fue un proceso de crecimiento extraordinario en varias dimensiones de mi vida y me permitió lograr objetivos y vivir experiencias que superaron lo imaginable.

Mientras que irse a vivir a otro continente es una forma extrema de crear estrés positivo para uno mismo, hay formas más cotidianas que pueden ayudar, como proponerse aprender algo nuevo cada día, leyendo un libro o un artículo difícil, participar en entrenamientos, saliéndose de la zona de confort, asumir una nueva responsabilidad, hacer más ejercicio, manejar y resolver un conflicto, y establecer objetivos personales y profesionales desafiantes.

La calma no es pasividad. Es una actitud fundamental que nos abre a la creatividad. El estrés positivo, al ampliar nuestra mente, nos ayuda a fomentar esta calma generativa.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés