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Analistas 20/10/2018

La esencia del liderazgo

Aldo Civico
Antropólogo y estratega de liderazgo

¿Quién dijo que el mejor líder es aquel que hace más goles? ¿Cuándo expresa más sus virtudes como líder James Rodríguez? ¿Cuándo hace un pase que permite que un compañero de equipo anote un gol o cuando el gol lo hace el mismo? El alto rendimiento de grandes campeones del deporte es inspirador para aquellos empresarios y ejecutivos que se enfocan en desarrollar un liderazgo consciente y generativo.

Hace unas semanas leí en el Wall Street Journal un artículo sobre la impresionante historia de Sue Bird, capitana del equipo de baloncesto Seattle Storm. Ella ha tenido hasta el momento una carrera impresionante; ganó dos títulos de la división femenina de la NBA, cuatro medallas olímpicas de oro, dos campeonatos de la Ncaa, y muchos premios más con clubes en Europa. No solo impresiona la cantidad de títulos que la Bird ha ganado, sino también que su forma de liderar como capitana es parte fundamental del éxito. Su aprendizaje en liderazgo empezó cuando estaba en la universidad, el día en que su entrenador la llamó a su oficina y le dio un corto discurso que le cambió la vida. Le dijo, “no me importa si fulano hace un mal pase, la responsabilidad es tuya. No me importa si fulano no juega bien, significa que tú no estás jugando bien”. Estas palabras por un lado la sacudieron de su temperamento tímido y reservado, y por otro lado le enseñaron que el liderazgo no se caracteriza por mostrar tu talento, sino por tu forma de pensar. “Lo que prácticamente me mostró, es que me tengo que sentirme responsable de todo”, dice Sue Bird.

A lo largo de su carrera, Sue Bird se dio cuenta que ser responsable del rendimiento de su equipo no significaba solamente sumar más puntos. Observó que las estrellas que suman puntos necesitan del apoyo de lo demás miembros del equipo. Esta realización le hizo cambiar de perspectiva a esta campeona. Empezó a enfocarse más en los jugadores que estaban a su alreador, y no solamente en el cesto. Por un lado, protagonizó menos puntos durante los partidos, pero por el otro se enfocó en intercambiar la pelota. El año pasado la Bird estableció el récord de la WNBA para pases. “Nunca fui la más rápida o la más alta, así que tuve que usar mi cerebro. Cuando llamo a un juego, lo hago por una razón; estoy tratando de poner a los demás en una posición para tener éxito”, dice la Bird.

Obviamente, hacer pases no es lo único necesario para lograr el alto rendimiento. Hay también que entender a los demás. Dice Sue Bird, “cada uno es distinto. Hay que escuchar. Tienes que salir de ti”. Y concluye, “cuando pongo a mi equipo primero, todas las cosas buenas pasan. Funciono bien como jugador de baloncesto cuando mi equipo funciona bien; ahí es cuando mi juego brilla. Trato de ser inteligente y desinteresada como puedo, y al final, recibo mucho más a cambio”. Sue Bird nos da una gran lección de liderazgo.