Analistas 23/05/2020

Auto-trascendernos

Admitámoslo, lo que nos está sucediendo puede llegar a sacudir la visión que hasta el momento teníamos del trabajo, del hacer empresa, del tener libertad económica. Nos puede llegar a cuestionar las motivaciones que nos han guiado, que nos han estimulado al hacer, al realizar, al lograr.

Estamos experimentando un reset de nuestras formas de vida, de valores y hasta de creencias sobre lo prioritario, lo que se puede lograr, y lo que tenemos el derecho de tener. No solamente nuestro día a día está revolcado, sino también lo pueden ser nuestras razones y nuestros para qué.

Estudios científicos han demostrado que son las personas capaces de autodirección, cooperación y autotrascendencia quienes experimentan bienestar, incluso en tiempos difíciles y, por lo tanto, disfrutan de la plenitud independientemente de las circunstancias externas.

De hecho, las personas que tienen autodirección, cooperación y autotrascendencia, son individuos generativos; es decir, son personas que logran ser creativas a la hora de encontrar soluciones a los problemas, porque son capaces de la calma y de la conexión consigo mismo, los demás, y las circunstancias. Se parecen a los líderes de la civilización durante los períodos del Renacimiento y la Ilustración, quienes fueron interruptores, porque generaron nuevas ideas, miradas, objetivos.

Por lo tanto, hoy en día los líderes generativos son aquellos cuyo crecimiento personal está marcado por la capacidad de apreciación del todo y de la interdependencia de las partes. No los asusta la incertidumbre porque se sienten cómodos con la ambigüedad, y se dejan guiar no solo por los datos sino también por la intuición. La realidad que enfrentamos hoy exige un crecimiento, especialmente de nuestra capacidad de autotrascendencia.

Ya la autorrealización no es suficiente, como no lo es mirar a nuestros intereses sin tener en cuenta, y alinearnos, con los intereses de los demás. Si cómo líderes desarrollamos la capacidad de autotrascendencia, o sea de vivir desde un para qué, que nos trascienda y supere podremos experimentar menos ansiedad y más esperanza, menos tolerancia y más servicio para los demás; menos fragmentación y separación y más sentido de armonía con la naturaleza y entre nosotros mismos.

Hay prácticas que nos pueden ayudar a desarrollar esta capacidad de trascendencia, como la atención plena, la respiración consciente, el Qi-gong, el yoga, el aikido. No es mera coincidencia que líderes e innovadores exitosos practican las técnicas que fomentan la conexión, la lucidez, la intuición y la creatividad, que son el fruto de una mente tranquila. Decía Charles Austin Beard, “Cuando está lo suficientemente oscuro, puedes ver las estrellas”.

Quizás, en medio de las dificultades que vivimos, sentimos también la invitación a desarrollar la capacidad de la autotrascendencia, que hoy una dimensión fundamental y no opcional, de un liderazgo consciente y efectivo.