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US$20.000 millones de TES en manos de extranjeros

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Es un hecho innegable que la caída de los precios del petróleo afecta muy negativamente a la economía de Colombia y a su moneda. Es tanto así, que casas tan relevantes como JP Morgan ya están esperando que la economía de Colombia solo crezca 2,5% año/año en 2016, muy por debajo de la estimación actual del PIB potencial. Valga decir que JP Morgan implícitamente comparte mi argumento muchas veces expresado en esta columna de que el famoso “dividendo de la paz” no existe. Los analistas no somos “enemigos de la paz”. Lo que pasa es que muchos simplemente no vemos por qué lado negociar el cese de hostilidades con un grupo de narcotraficantes pueda llegar a incrementar la velocidad de crecimiento potencial.

El crecimiento potencial se incrementa de la mano de la creación de instituciones y prácticas sociales y de negocios que obliguen a la gente a cumplir la ley, de la disminución de los impuestos al capital productivo, de la mano de la inversión en infraestructura vial, de la mano de la educación enfocada en las matemáticas y en la lectura, de la mano de la explotación de más pozos petroleros, y de la mano de la explotación tecnificada de la tierra, para nombrar algunos factores. La utilización de los minifundios, los obstáculos a la explotación minera, o el incremento de los impuestos a los capitalistas para dizque forjar una sociedad “más ecuánime” no genera mayores niveles de crecimiento potencial.

Mejor dicho, lo que se necesita para mejorar el nivel de crecimiento potencial en Colombia es la implementación de más y mejores políticas de derecha. La izquierda, como lo comprueba el caso de Brasil o de Argentina, y ni para qué hablar de Venezuela, solo genera disminuciones de la capacidad de oferta de las economías. Pero el punto de esta columna no es el discutir el crecimiento potencial de Colombia. El punto de la columna es que a pesar de la caída de los precios del petróleo, y a pesar de lo que todo el mundo pareciera pensar, el USDCOP no se va a seguir depreciando, sino, al contrario, se va a apreciar de acá a final de año. Hace unos días publicamos en Bulltick Capital un documento de investigación al respecto. Nuestra tesis principal es bastante sencilla: a pesar de la caída de los precios del petróleo, unos que muy seguramente implicarán que Colombia dejará de recibir, mal contados, unos US$6.000 millones por exportaciones de crudo, una parte relevante de este faltante de dinero se va a cubrir de la mano de los mayores niveles de flujos de inversión extranjera que llegarán al mercado de deuda pública local.

La estimación de Bulltick es que para finales de 2015 los extranjeros ya tendrán en sus manos un total de US$20.000 millones en TES, muy por encima del nivel de tenencias con el que terminaron 2014 (más o menos US$11.000 millones). Si mi expectativa se cumple, esto implicaría que los fondos extranjeros ya tendrían en sus manos cerca de 25% del total del stock total de TES, un número que quizás le parecerá excesivo a algunos. Pero lo cierto es que esa participación es relativamente baja si se compara con, por ejemplo, México, donde los extranjeros son dueños de 67% de la deuda pública local. Valga decir que entre más compradores haya por cada bono emitido, pues mayor será el valor del bono, y por lo tanto menor será la tasa de interés. Y entre menor sea la tasa de interés, pues menor será el costo de endeudamiento del país.

Ahora, ¿por qué razón es que los inversionistas extranjeros están comprando TES o M-Bonos en México? Muy sencillo, porque un bono de deuda pública de Alemania a 10-años hoy en día rinde 0,34%. Con ese nivel de retorno, un inversionista necesitaría mantener su dinero invertido por 200 años en ese activo para poder doblar su dinero. En cambio, al 6,6% que rinden los TES hoy en día, un inversionista dobla su dinero cada 11 años. Simple matemática.
 

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