Analistas

Sin mejor educación no logramos nada

Preocupante ver lo mal que le fue a Colombia en la versión 2012 de las pruebas de Pisa (pruebas de la Ocde que miden el nivel de conocimiento de los niños de determinados países en matemáticas, ciencias y comprensión de lectura). Según la Ocde, para la medición de 2012 Colombia obtuvo el puesto 62 del ranking (entre 65 países), recibiendo un puntaje de 376 puntos. La mala noticia es que la de Colombia fue la segunda peor puntuación de Latinoamérica, solo superada por Perú. Lo más grave aún, sin embargo, no es el puesto en absoluto, sino el hecho de que se detuvo la mejora que se había venido viendo en el puntaje desde 2007. Mientras que en 2009 el país estaba a 13 puestos de ser el peor calificado y los niños punteaban 413, y el país estaba por delante de Brasil, Argentina, Perú y Panamá, ahora Colombia está a solo tres puestos de ser el peor de la medición. Valga decir que Shanghái-China, que lidera el ranking, tenía un resultado ponderado de 556 en 2009 y de 613 en 2012.

Ahora, quejarse de los datos de 2012 es llorar sobre leche derramada. Lo hecho hecho está, y lo único que se puede hacer ahora es mirar qué se puede hacer para mejorar la situación de acá en adelante. En mi opinión, el mensaje de las pruebas de Pisa es muy claro. La educación de Colombia necesita un cambio radical. Sin duda, los cambios radicales son muy difíciles de implementar, pero seamos sinceros, si queremos sacar el país adelante, tenemos que metérsela toda para mejorar el sistema educativo. Y que quede claro que el problema educativo en gran parte NO es un problema de dinero, sino de sistema. 

Primero lo primero: Fecode. El sindicato de profesores de Colombia es un sindicato cuyo único objetivo pareciera ser el de asegurar que sus miembros sigan gozando de prebendas sindicales y en detrimento de la educación de los niños. Por ejemplo, es INACEPTABLE que el sindicato de maestros de Colombia se oponga a que los profesores tengan que presentar exámenes de conocimiento. Si los maestros no conocen los temas que supuestamente enseñan, ¿cómo van a aprender los niños? Y sí, es muy necesario que se pongan límites. Los maestros que se nieguen a actualizarse y a presentar los exámenes estandarizados de calidad en la docencia, deben ser despedidos.

Por el lado de los niños, Colombia tiene que tomar la decisión de darle un sí rotundo a la jornada única en los colegios, a pesar del costo fiscal que esto implica. Si Colombia gasta como $55 billones pagándole mesadas a los jubilados, tiene que poder hacer los ajustes de política económica necesaria para sacar los $5 billones que el candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga estima son necesarios para alimentar a todos los niños que van al colegio con por lo menos dos comidas diarias. Además de que se lograría una gran labor social, pues alimentar bien a los niños asegura que estos crezcan más inteligentes, pues hay una correlación unitaria entre el contenido calórico que recibe un niño diariamente y el desarrollo de su cerebro, la jornada única generaría un gran ingreso para los agricultores Colombianos.  

El cambio no es imposible. Singapur pasó de ser un charco sin futuro hace unas cuantas décadas a ser el país número 2 en las pruebas de Pisa. Lo hizo a punta de enfocar todos los esfuerzos en la educación de sus niños, efectivamente, en detrimento de los intereses de otros miembros de la sociedad, como los sindicalistas o los retirados. Nada es gratis en este mundo, estimado lector, y los niños tienen que ser la prioridad.     

Nota: A ver a quién diablos se le ocurre aceptar ser Superfinanciero después de la bestialidad que acaba de hacer la Procuraduría con un servidor público probo como Gerardo Hernández. En serio no hay derecho que los entes de control ahora le exijan a los servidores públicos hasta ser clarividentes. Ser tecnócrata y honesto y trabajar en el sector público hoy pareciera ser una proeza de gente propensa al suicidio. Gerardo, desde esta columna, total apoyo ante esta infamia.