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Siempre las pensiones

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Alberto J. Bernal-León

Marchó mucha gente. Pondero a los que marcharon pacíficamente. Condeno a los que aprovecharon la marcha para destruir Bogotá y Cali. Y condeno inmensamente la actitud golpista de líderes como Gustavo Petro o Iván Cepeda. Esos tipos no son demócratas, son totalitaristas que creen en las vías de hecho para conseguir el poder. Felicito al presidente Iván Duque y a las fuerzas de seguridad por su tenacidad ante tanta adversidad. Pero sigo sin entender por qué diablos marchó la gente.

Una de las respuestas más comunes fue: “marcho para defender las pensiones”. Comentario que demuestra una inmensa ignorancia sobre la realidad colombiana. Como sabrán algunos, la cobertura de pensiones en Colombia es una vergüenza. Solo el 25% de los adultos mayores de Colombia recibe pensión, el resto dependen de sus hijos, o del estipendio que les llega del programa estatal adulto mayor (que es muy bajo). Otra respuesta común fue: “es que Sarmiento Angulo se está robando nuestras pensiones”. Esa demagogia barata es función de la desinformación que ha generado el irresponsable Gustavo Petro dentro de la población. Pero me toca aceptar que desvirtuar esa mentira va a ser complicado, porque nuestra sociedad sigue resintiendo mucho a los “ricos”.

El problema fiscal más grave de Colombia son las pensiones. No solo porque el subsidio estatal de estas vale el 4% del PIB, sino porque ese subsidio se adjudica grotescamente. Como he argumentado en otras columnas, la inmensa mayoría de los subsidios del gobierno estatal se van a financiar las pensiones altas del régimen de prima media. El 86% de los subsidios se va a financiar las pensiones de 20% de la población que tiene los ingresos más altos. El 20% de la población, la que tiene ingresos más bajos, solo recibe el 0,1% de los subsidios.

Algunos incautos dicen que, si le quitamos los flujos a los fondos privados, pues entonces no habrá déficit, y entonces todo perfecto. El problema es el siguiente: el sistema de prima media es un sistema de solidaridad intergeneracional. Eso quiere decir que los jóvenes les pagan las pensiones a los viejos. Ese sistema funcionaba antes. ¿Saben por qué? Porque las familias tenían muchos hijos, y entonces había muchos jóvenes pagando la pensión de pocos viejos. Pero como todos sabemos, las nuevas generaciones NO están teniendo hijos, sino perros y gatos. Porque a los millennials les interesa conocer el mundo, no tener hijos.

Pero además de la barbaridad que es el sistema de prima media en sí, lo más triste de todo es que condena a la sociedad a tener que convivir con servicios públicos mediocres, porque el dinero no alcanza para todo. Más números: durante el 2018 el Gobierno Nacional gastó $41,2 billones en fondear 2,1 millones de pensiones, pero solo pudo invertir $1,9 billones en agua y saneamiento, que beneficia a casi 10 millones de personas. En el 2018 el Estado gastó $1,4 billones en darle algo de sustento mensual a 1,5 millones de adultos mayores para evitar que cayeran por debajo de la línea de la indigencia, y al mismo tiempo gastó $41,2 billones, 30 veces más, en subsidiar pensiones.

Soy un apasionado de la justicia social. Si la marcha hubiera sido para apoyar la reforma pensional, yo hubiera estado en la primera línea. Pero no. La marcha fue para mantener el estatus quo que solo beneficia a unos pocos. Qué tristeza.

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