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Récord mundial en demagogia

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Petróleo vs. aguacate

Mi gran amigo Francisco Mejía, compañero de andanzas en Nueva York y de batallas ideológicas varias, escribió una impresionante columna en este mismo diario la semana pasada. Francisco hizo un análisis minucioso de la propuesta de la #ColombiaHumana de reemplazar los ingresos fiscales del petróleo por ingresos atados a la siembra del aguacate.

Con el permiso (ya pedido) cito la parte fundamental de la columna: “Haciendo una cuenta a groso modo y tomando cifras del 2017 y de los estados financieros de Ecopetrol, tenemos un estimado de lo que recibe el Estado derivado del negocio petrolero en billones, como sigue: regalías $7,2 billones, impuesto de renta de Ecopetrol $5,6 billones, Utilidades de Ecopetrol al Estado $5,9 billones, impuesto de renta de otras petroleras $0,9 billones y venta de bloques de exploración $0,5 billones, para un total de $20,1 billones. Para que el Estado pueda recaudar $20,1 billones en impuestos por la producción de aguacate, tendría que hacerlo solamente vía el impuesto de renta porque el aguacate por obvias razones no paga regalías. Asumiendo el rendimiento por hectárea promedio del país que es de 9,3 toneladas, un precio por kilo de exportación de $6.000 y una utilidad antes de impuestos del 25% sobre la venta, nos daría que para compensar el ingreso fiscal del petróleo se necesitarían 4,3 millones de hectáreas de aguacate.

El problema es que el aguacate Hass, que es el único que se exporta, se produce entre los 1.800 y los 2.200 metros sobre el nivel del mar, y aun sembrando toda la tierra posible que hay en este piso térmico, se estaría lejos de completar las hectáreas necesarias, y, además, se ocasionaría una catástrofe ambiental enorme, ya que se arrasaría con el bosque de niebla que está en esta zona y es el que da origen a las fuentes hídricas que alimentan los acueductos de la mayoría de municipios del país. Pero hay otro problema, la gran mayoría de cultivos de aguacate son de pequeños y medianos productores que no declaran renta. Y como si fuera poco, se ocasionaría un problema de estabilidad del precio, ya que en el hipotético caso que se pudieran sembrar las más de 4 millones de hectáreas, la sobre oferta haría que el precio colapsara y traería la ruina de todo el sector. Para tener una referencia, el mayor productor de aguacate del mundo, México, siembra 204.000 hectáreas”.

Estoy completamente convencido de que esta idea de reemplazar las regalías del petróleo con aguacates que presentó como “innovadora” el candidato Petro en algún discurso en algún municipio de Colombia nació hace apenas unas semanas en alguna cafetería de Colombia, cuando a la campaña de la #ColombiaHumana le dio por ponerse a buscar ideas “vanguardistas”. Y, esto, mis estimados lectores, es el problema más grave que tiene la candidatura del doctor Petro.

Acá la cuestión no es que Petro sea un tipo de derecha o de izquierda. El problema, como lo afirmaba yo recientemente en una conferencia en la sede del Concilio de las Américas en Nueva York , es que esta campaña es una que solo vende humo, que echa tiros al aire a diario a ver qué diablos “cuaja” con la gente. Ricardo Lagos es un tipo de izquierda, Michelle Bachelet es una mujer de izquierda, pero a estos dos líderes de Latam a quienes, a propósito, respeto muchísimo, al menos se les hubiera ocurrido pedirle a algún chino de la campaña a que se pusiera a jugar un ratico con Excel a ver cómo diablos eran los números del aguacate. Pero es que ni eso.

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