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Pensamientos sobre el proceso de La Habana

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Confieso que para mí todo esto ha sido una sorpresa. Yo si estaba bien convencido de que el proceso de paz con las Farc lo habían negociado el presidente Santos y el presidente Chávez en esa reunión de una hora en Santa Marta, donde el presidente Santos había logrado convencer al presidente Chávez de dejar de financiar, proteger, y armar a las Farc, a cambio de que el Gobierno Santos no le pusiera problema a la existencia de la Marcha Patriótica y a cambio de que el Gobierno Santos hiciera toda la gestión necesaria para que le devolvieran la curul a Piedad Córdoba.

Mejor dicho, yo si estaba bien convencido de que el presidente Santos había logrado negociar con Chávez para que éste dejara de soñar con tomarse a Colombia por la vía armada, y más bien se dedicara a “soñar” como iba a lograr que Colombia viviera el mismo proceso que vivieron Bolivia y Ecuador, por ejemplo. 

Pero algo pasó en el camino. Hay muchas posibles especulaciones sobre lo que pareciera estar sucediendo en La Habana, y me atrevo a utilizar estas líneas para presentar algunos pensamientos al respecto. 

1. Una posible explicación detrás del estancamiento de estos diálogos puede tener que ver con la fatídica situación económica que vive Venezuela. Para las Farc es corolario que el régimen venezolano no cambie, pues el Chavismo es garantía de refugio para los criminales de lesa humanidad de las Farc. Una Venezuela gobernada por personas como Henrique Capriles, por ejemplo, es un riesgo inmenso para las Farc. Por lo tanto, para las Farc es un riesgo entregar las armas si saben que la supervivencia de su mayor aliado en el mundo, el gobierno de Venezuela, está en riesgo. 

2. Las Farc no son inmunes a los vaivenes de la política colombiana. Los criminales de las Farc saben perfectamente que las leyes necesarias para lograr un desarme final y una estabilidad jurídica para las personas que decidan desarmarse bajo el marco jurídico para la paz necesitarán el endoso del Congreso o del constituyente primario. Por el lado del Congreso, a las Farc les debe estar quedando muy claro que van a tener que enfrentar a un Congreso con gran influencia Uribista. Por el lado del constituyente primario, todos los días queda más claro que el pueblo no va a aceptar la impunidad. Confieso que yo si pensé que el pueblo colombiano iba a aceptar la impunidad a cambio de “paz”, pero pareciera que me equivoqué. 

3.  Todos los días me queda más claro que la única forma con la cual los líderes de las Farc quedarán “tranquilos” con su seguridad jurídica es el día en que Colombia prohiba la extradición. La realización de una asamblea nacional constituyente es una necesidad para lograr esto. Dudo muchísimo que el presidente Santos esté dispuesto a abrir esa caja de pandora, entre otras razones porque esta constituyente necesariamente tendría que ofrecerle curules predeterminadas a las Farc, algo que muy seguramente el pueblo colombiano no aceptaría. 

4. Las Farc necesitan que el presidente Santos se reelija para pensar en entregar las armas. Pero el punto es que, como todos sabemos, la reelección del presidente Santos no es un hecho. Las Farc saben que la “paz” con Vargas Lleras sería a otro precio, al igual que lo sería con Pacho Santos o con Oscar Iván Zuluaga. 

5. La Corte Penal Internacional no es una aliada del presidente Santos. La CPI no le hace la vuelta a la reelección de nadie en el mundo, y las Farc lo saben. Así el fiscal Montealegre torpemente afirme lo contrario, si las Farc no pagan cárcel y no reparan a sus víctimas, las víctimas de las Farc tendrán la instancia de pedir que la CPI juzgue a estos criminales. Y el Gobierno de Colombia no tendría forma de evitar la eventual extradición de estos personajes. 

Es paradójico, pero cierto. A muchos de nosotros nos han dicho “guerreristas, perros, tiburones” por pedir que a las Farc se les aplique el mismo tratamiento que se le aplicó a los paramilitares. Pero la evidencia es clara. O las Farc aceptan que se les aplique Justicia y Paz, y esta gente va a la cárcel en vez de ir al Congreso, o el proceso colapsa. No lo digo yo. Lo dicen la CPI y la Corte Constitucional. 

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