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Descaro extremo

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Alberto J. Bernal-León

Hace unos días recibí la llamada urgente de un amigo de la industria financiera en Bogotá. Mi amigo, claramente molesto, quizás hasta deprimido, me comentó que le acababan de contar que se había aprobado en el Congreso en primer debate un tremendo orangután, un mega mico al sistema pensional que unos “padres de la patria” le habían inoculado al Plan Nacional de Desarrollo. Claramente la idea era que ese orangután hubiera pasado de agache, pero gracias a Dios la cuestión salió al aire y entonces ha habido algo de tiempo para reaccionar ante el infortunio. Según mi amigo, que citaba un ejercicio rápido que había llevado a cabo Asofondos, ese orangután tenía la posibilidad de costarle al Gobierno de Colombia la pendejada de $50 billones en los próximos años, más o menos siete veces todo lo que se había recaudado con la Ley de Financiamiento de 2018.

Según me cuentan, ese orangután que intentaron meter estos irresponsables tenía el objetivo de abrir una amnistía de cuatro meses para que los ponentes de esa barbaridad (y sus amigotes) pudieran trasladar sus pensiones del sistema de capitalización individual al sistema de Prima Media. Como todas estas personas ganan muy bien, pues entonces estos individuos iban a poder lograr que el Gobierno central les incrementara el valor de su mesada pensional futura a punta de subsidios directos cuyo valor en pesos de hoy podría alcanzar más de $50 millones al año por cada pensionado.

Pero este no es el único problema de lo que quisieron lograr estos irresponsables dentro del Congreso de la República. El otro problema es que bajo el hipotético de que esta barbaridad fuera aprobaba en el Congreso, los fondos privados se verían obligados a vender activos financieros (acciones) por casi $10 billones, para poder trasladarle esos recursos al Gobierno central. Mejor dicho, los fondos se hubieran visto obligados a vender acciones de Ecopetrol, Bancolombia, etc., etc., para darle el dinero a Colpensiones y así, primero, asegurarse de que el sistema pensional de reparto de Colombia, que ya de por sí es absurdamente inequitativo, se tornara aún más macabro, y segundo, que se limitara aún más el crecimiento de los mercados de capitales en Colombia, pues se reduce el tamaño de uno de los compradores finales de acciones más importantes que tiene el sistema.

Es importante recodarle al lector que el Gobierno central gastó el año pasado más de $40 billones subsidiando las pensiones de 2,1 millones de personas en Colombia. En contraste, el Gobierno gastó solo $20 billones pagando por la salud de los colombianos pobres, recursos que beneficiaron a 22,7 millones de compatriotas. Más patético aún, debido a la inequidad del gasto en Colombia, el Gobierno solo pudo gastar $1,4 billones en darle un sustento de vida a 1,5 millones de viejitos vía el programa Colombia Mayor. Mejor dicho, el Gobierno gastó 29 veces más en pagar pensiones altas de algunos privilegiados que en pagar en estipendio de sustento a viejitos que no tienen acceso a pensión alguna (porque siempre se mantuvieron en la informalidad).

A pesar de que ya de por sí no debería haber forma de volver el sistema pensional de prima media de Colombia aún más regresivo, estos “líderes” no dejan de sorprendernos y continúan en su cruzada de joder del todo a nuestro país para ellos poder ordeñar aún más al erario en beneficio propio. Es que como dice mi papá, es un verdadero milagro que no estemos aún peor…

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