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Cumpleaños del ahora famoso “tapering”

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Muchos se preguntarán por qué razón es que utilizo un título en inglés en esta columna. ¡Qué poco respeto al idioma que me vio nacer, dirán muchos! Pero lo cierto es que el famoso “tapering”, que traduce algo semejante a “disminución”, es quizás uno de los factores/ocurrencias  más importantes que afectaron el estado de los negocios de los cultivadores de espárragos en Perú, de los cafeteros en Colombia, o de los sojeros en Argentina en el último año, y que muy seguramente continuará haciéndolo. 

Hace aproximadamente un año el otrora presidente de la reserva federal, Ben Bernanke, sorprendió al mercado anunciando en una audiencia ante la Cámara de Representantes que dadas las mejoras vistas en la economía de Estados Unidos, el banco central de EE.UU. “podría” estar listo para comenzar a ajustar el nivel de compras de papel de deuda en el mercado en “un par de meses”. En ese momento la reserva federal estaba comprando US$85.000 de papeles gubernamentales e hipotecas titularizadas cada mes en el mercado secundario, con la intención de mantener las tasas de interés de estos activos en niveles bajos, y de esa forma lograr apuntalar el crecimiento del sector inmobiliario y de la economía en general. Segundos después el jefe de la reserva federal argumentó que, alternativamente, si la economía no mantenía su velocidad de crecimiento o se desaceleraba, el banco central de EE.UU. podría decidir mantener la política de compra de activos inalterada o hasta incrementar el nivel de compras mensuales.

El mercado decidió no oír la segunda parte del discurso, y más bien decidió enfocarse en la primera parte de la intervención del líder de la reserva federal. Días después comenzaron a caer muy fuerte los activos de los mercados emergentes, y comencé a leer titulares incendiarios en la prensa financiera mundial que auguraban “el final de la época dorada de los mercados emergentes”. La razón era muy sencilla: si la Fed ya no iba a mantener inalterada la política de compra de activos en el mercado, pues entonces todos los activos en el mundo iban a tener que vivir un proceso de ajuste en los precios. 

Lo que nunca entendió bien el mercado es que el famoso “tapering” no implicaba que la Fed iba a cambiar su sesgo laxo en la política monetaria. Que la Fed en vez de comprar US$85.000 por mes comprara US$65.000 implicaba una desaceleración en la velocidad de producción de nueva base monetaria, pero NO implicaba que estuviera tomando decisiones de restricción de liquidez. Una analogía: es como si un carro pasa de andar a 85km por hora, a andar a 65km por hora. Cierto, el carro avanza más despacio, pero igual avanza, no retrocede. Por lo tanto, mirando las cosas en prospectiva, en prácticamente la totalidad del último año los mercados actuaron de una forma totalmente ilógica para con el sesgo de la política monetaria.

“El tiempo lo cura todo”, dicen las abuelitas, y eso pareciera ser lo que está mostrando la evidencia en los mercados. Después del anuncio de la posibilidad de la iniciación del proceso de “tapering” en mayo del año pasado, los mercados emergentes perdieron 14% de su valor, y mantuvieron ese sesgo negativo hasta inicios de febrero de este año. Sin embargo, desde Febrero el índice “Msci Emerging Markets” ha subido un impresionante 16%, y ha recuperado los niveles de precios que existían antes del anuncio de Bernanke. 

Qué pasó, que cambió? Pues que la gente entendió que lo importante en las inversiones no es necesariamente cuánto dinero vaya a imprimir la Fed, sino cual es el nivel de tasas de interés que impera en EE.UU. Esto es importante, pues si los inversionistas se pueden endeudar a 0.25% en dólares, e invertir a 11% en Brasil o a 6.5% en Colombia, pues entonces las inversiones continuarán siendo atractivas, así la Fed imprima menos dólares. Y acá vuelvo al productor de café en Colombia. Nos guste o no, en este mundo globalizado, que la Fed cobre bajas tasas para el endeudamiento le ayuda al productor de café cuando importa una tostadora a crédito, pero le afecta por el lado de su flujo de caja, pues la existencia de mayores tasas de interés para la inversión en los países emergentes mantendrá intacto el interés del capital internacional de invertir en estas tierras. Y eso implica que las monedas emergentes, el peso colombiano incluido, continuarán sufriendo presiones hacia la apreciación.

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