Un informe de la Cepal plantea las barreras fiscales, laborales y sociales a las que se enfrentan las mujeres en América Latina.

Kevin Steven Bohórquez Guevara - kbohoquez@larepublica.com.co

El desempeño económico de América Latina y el Caribe aún no es suficiente para superar las desigualdades de género. Esa quizás es la más grande conclusión del más reciente informe de la Cepal, titulado ‘La autonomía de las mujeres en escenarios económicos cambiantes’, en el que se detalla que se siguen presentando barreras laborales, sociales, culturales y fiscales para impulsar políticas que tracen la equidad de género y cierren las brechas entre mujeres y hombres.

En el documento, de 224 páginas, se evalúan los avances en la inclusión financiera, los salarios, la composición del hogar y la respuesta de los gobiernos frente a la violencia contra la mujer. Aunque de entrada se aclara que se ha avanzado en la coordinación de políticas que permiten cambiar el panorama, se concluye que el débil crecimiento del PIB regional no permite que se consoliden grandes oportunidades para que el género femenino: no solo en ámbito empresarial y directivo, sino también en la vida cotidiana.

“Las desigualdades de género son un obstáculo para el desarrollo sostenible, y los cambios en el escenario que enfrenta la región son una manifestación de la urgencia de avanzar decididamente hacia estilos de desarrollo que contemplen en sus cimientos la igualdad de género y la autonomía de las mujeres”, explicó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Y es que las cifras son claras tan solo al hablar de ingresos. Mientras el informe detalla que un hombre (mayor de 15 años) puede alcanzar los US$22, en promedio, por una hora laboral, una mujer llega a los US$15,8 en ese mismo periodo de tiempo laboral, algo superior a los US$12,9 que ganaría una mujer afrodescendiente.

En los datos que presenta la Cepal también se entrega un panorama sobre la participación en actividades financieras formales según el sexo. De acuerdo con los resultados, 50,6% del género femenino tienen una cuenta de ahorros, en comparación con la tasa de 56,6% que tienen los hombres. El mismo indicador se ve desproporcionado, pues, según el documento, 23,9% de los hombres de la región piden créditos formales, mientras en 18% lo hacen las mujeres.

“Mediante la implementación de políticas públicas adecuadas, estas tendencias pueden representar una gran oportunidad para transitar hacia un nuevo estilo de desarrollo que ponga la igualdad de género en el centro. Sin embargo, la desigualdad en la región está muy condicionada por la estructura productiva y, si esta no se modifica, dichos cambios podrían dificultar el cierre de brechas”, añade Bárcena en la descripción del prólogo.

LOS CONTRASTES

  • Alicia BárcenaSecretaria Ejecutiva de la Cepal

    “La desigualdad en la región está condicionada por la estructura productiva y, si esta no se modifica, dichos cambios podrían dificultar el cierre de brechas”.

En cuanto a los rubros que podrían beneficiar al desarrollo y cierre de brechas, el estudio destaca que se debe trabajar en la globalización comercial y financiera, así como el impulso en materia fiscal. De entrada, añade la Cepal, el género femenino tiene ventajas competitivas en el desarrollo de mercado internacionales. Esto debido a que en los últimos años se han visto un importante crecimiento de emprendimientos femeninos en América Latina.

No obstante, dice el organismo internacional, el proceso de expansión internacional y aumento de productividad aún no se ve materializado pues “hay dificultades en acceso a recursos productivos, financiamiento, información, tecnología y mercados”.

Es por esto que se añade que las mujeres empleadoras representan únicamente 3,5% del empleo femenino total en comparación con los hombres, que tienen 6% de los ocupados dentro de esta categoría (comercio). Para superar esta situación, se recomiendan implementar planes de trabajo que promuevan al desarrollo de las mujeres en esta industria. No solo con el objetivo de impulsar la promoción comercial en potenciales clientes globales, sino también con el fin de incrementar la participación de mujeres empresarias en los negocios internacionales.

“Colombia se siente satisfecha con los resultados que tiene, pero las comparaciones se están haciendo con los países que no son, pues aunque el país muestra mejores indicadores que los de otras naciones de Latinoamérica, todavía no tenemos más de 30% de mujeres en posiciones directivas”, detalló Mía Perdomo, CEO de Aequales.

Otra de las aristas que añade el informe es el impulso de la inclusión financiera en ese género. Según dice, históricamente las mujeres han estado excluidas del sistema financiero formal, pues se otorgan montos de dinero reducidos, que, en ocasiones, “no han sido suficientes para cubrir las diversas necesidades a las que le apuestan”. Por eso, desde la Cepal se establece que se hace necesario incentivar el crédito y en el ahorro en el género con el objetivo de impulsar “una mayor creación de negocios exitosos”.

“Puede existir falta de confianza en la capacidad de las mujeres de impulsar y gerenciar negocios exitosos. El estado civil, la fecundidad o la estructura del hogar también pueden constituir factores de discriminación contra las mujeres para acceder al financiamiento. Sin embargo, y a pesar de todo esto, las mujeres son mejores pagadoras y tienen menos cheques rechazados al utilizar cuentas corrientes que los hombres”, concluye el informe.

Bajo esta óptima, desde el organismo se hace un llamado a impulsar políticas de desarrollo económicas que vayan en pro de impulsar la equidad de género.