MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Forma de dirigir ya no es un asunto aspiracional: es una variable crítica para el desempeño, rentabilidad y la supervivencia organizacional. proporción de empresas no se consolida en sus primeros años
En un país donde más del 95% del tejido productivo está conformado por micro, pequeñas y medianas empresas, persistir en un único modelo de liderazgo dejó de ser una ingenuidad para convertirse en un riesgo empresarial. En 2026, con inflación persistente, tasas de interés elevadas y márgenes cada vez más estrechos, la forma de dirigir ya no es un asunto aspiracional: es una variable crítica para el desempeño, la rentabilidad y la supervivencia organizacional. Una proporción significativa de las empresas no logra consolidarse en sus primeros años.
Aunque el debate suele centrarse en el acceso al crédito o en la debilidad de la demanda, en la práctica emerge un factor menos visible pero recurrente: estilos de liderazgo desconectados del tamaño, la etapa y la presión real que enfrenta la organización. Cuando la conducción no se ajusta a la realidad del negocio, el impacto no es simbólico; se traduce en mayores costos, baja productividad, desgaste del talento y pérdida de competitividad. La gestión contemporánea exige una combinación que incomoda: ser profundamente humano sin renunciar a la ambición.
Liderar hoy implica dar ejemplo, comunicar con claridad, tomar decisiones oportunas, construir una estrategia comprensible, negociar con criterio y fortalecer el trabajo en equipo. Estas no son habilidades “blandas”. Son capacidades gerenciales duras que reducen fricciones internas, alinean esfuerzos y permiten ejecutar en contextos de alta presión.
La estructura de la empresa también define el rol de quien lidera. En organizaciones grandes, la complejidad operativa permite delegar y concentrarse en reputación, relaciones institucionales y visión de largo plazo.
En startups y pymes, ese margen es limitado. Allí, el liderazgo debe estar anclado a la operación cotidiana: involucrarse operativamente con el equipo, resolver problemas concretos y tomar decisiones rápidas, sin perder de vista la estrategia. Importar esquemas propios de grandes corporaciones a empresas pequeñas suele acelerar el desgaste interno y diluir la responsabilidad.
Cada etapa del negocio exige un liderazgo distinto
El momento que atraviesa la organización es determinante. En escenarios de crisis, se requieren liderazgos cercanos, firmes y capaces de asumir decisiones impopulares con responsabilidad y comunicación clara.
En fases de crecimiento, el reto está en ordenar procesos, delegar con criterio y fortalecer la cohesión del equipo. Y en periodos de éxito, la prioridad pasa por anticipar riesgos y evitar la autocomplacencia, uno de los enemigos más silenciosos de la sostenibilidad empresarial.
A este panorama se suma un entorno externo cada vez más exigente. Cambios regulatorios, presión fiscal, clientes mejor informados y mercados volátiles obligan a ajustar la toma de decisiones casi en tiempo real. En este contexto, la capacidad de lectura del entorno y de adaptación del liderazgo se convierte en una ventaja competitiva tan relevante como el capital o el producto.
La presión por resultados inmediatos ha reducido al mínimo el margen para la improvisación. Cada decisión directiva impacta de forma directa la caja, la reputación y el clima organizacional. De ahí que la coherencia entre discurso, comportamiento y ejecución ya no sea deseable, sino indispensable.
El mayor error de muchos directivos no es la falta de visión, sino la insistencia en fórmulas que ya no corresponden a la realidad del negocio. Aplicar el mismo liderazgo en todos los contextos es una forma silenciosa -y costosa- de destruir valor. En la coyuntura actual, liderar bien no es solo inspirar: es leer el momento y actuar en consecuencia.
*Director del MBA – Universidad de San Buenaventura, Bogotá
Desarrolladores, analistas de datos y especialistas digitales, son quienes más recurren al aprendizaje del inglés para así trabajar de manera remota
De acuerdo con un estudio de Ladders, la era de tecnología consolidó al director de IA y al médico de telemedicina como los dos cargos mejor remunerados
Muchas transformaciones digitales fracasan no por falta de herramientas, sino debido a la falta de conversaciones