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ALTA GERENCIA Decálogo del empresario desalmado
lunes, 8 de abril de 2013
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Rogelio Vélez - rvelez@larepublica.com.co

Es probable que este empresario tenga su oficina en el piso 30 con vista a una gran ciudad y un gran escritorio de roble. Aunque esta no sea una persona real, sus palabras engloban un pensamiento que está muy presente en el mundo de los negocios.

“Aquellos que dicen que sin amabilidad el ser humano deambula por la vida torpemente, nunca han trabajado en negocios”, puede ser uno de los lemas de los empresarios desalmados. Para él y sus discípulos, todo y todos tienen un precio y no hay espacio para los sentimentalismos en el trabajo. “La única forma de conseguir algo en este mundo es con dinero y con dinero se puede conseguir todo”, imagino que puede decir alguien como este potentado negociante. Estos son algunos de los consejos que podría dar un empresario sin alma ni corazón y que todos los demás deben buscar erradicar.

1. Invertir, invertir, invertir
Yo mantengo a mis enemigos cerca, tan cerca que puedo verlos desde mi ventana y solo invierto en maneras para destruirlos y avanzar mi negocio”, diría. Para él, ninguna decisión debe tener ni un destello de generosidad y mucho menos para aquellos que solo piden pero no dan retorno de inversión. Cada decisión debe llevar un análisis de ganancia incluido las decisiones personales y en su empresa, todos los empleados se deben regir por la misma idea”.

2. El tiempo es solo oro
“Cualquier momento que no le esté dedicando a hacer un negocio o a destruir a la competencia, es tiempo perdido”. La familia, los amigos, la diversión son solo pasatiempos para aquellos que no encuentran éxito en sus carreras, se atreve a afirmar. Después de todo, ¿quién ha oído de alguien que se enriquezca siendo generoso?

“¿Tiempo para visitar a la familia? No. ¿Tiempo para hobbies? No. ¿Donaciones para un jardín infantil? No hay ni riesgo. Yo trabajo de sol a sol y me aseguro que todo el mundo que trabaje conmigo haga lo mismo. Así que las reuniones los sábados son obligatorias para todos a las 8 a.m. pero si hay torneo de golf en el club les tocará arrancar sin mi, después de todo yo soy quien hace las conexiones del negocio.”

3. “El equipo soy yo”
No hay amigos en los negocios. “Todos mis socios y las personas con las que trabajo tienen el potencial de convertirse en mi enemigo. ¿Por qué habría de gastar mi tiempo en ser amable más allá de lo necesario para que hagan un negocio conmigo”. La amabilidad es buena para la empatía, pero ir más allá de lo necesario es arriesgarse a perder. “Pregúntele a los hermanos Winklevoss que aun lamentan su amistad con Zuckerberg de Facebook y lo harán por el resto de sus vidas”.

4.Todo el mundo es reemplazable
“Si no sirve para algo, no sirve para nada”. Un empleado que no es capaz de cumplir con las tareas que se le encomendaron, por mucho esfuerzo que demuestre, no sirve para nada más y aquel que llore en la oficina acaba de firmar su carta de renuncia”, es su filosofía. Es mejor despedir temprano que dar segundas oportunidades.

“La lealtad se mide por medio de cuánto aguanten. Así que diariamente escojo a alguien para que cumpla mis requisitos extravagantes. ‘No, el reporte tiene que tener subtítulos rojo claro, no rosado’, ‘Quiero las gráficas más opacas’, ‘La presentación está demasiado Powerpoint!”.

5. La seriedad, siempre
Reír es un signo de debilidad. Los chistes y las burlas no son dignos de un gran empresario como él y cuando ve a sus empleados reunidos alrededor del botellón de agua relatando sus viajes a Girardot tenga por seguro que con un grito les quitará las ganas de volverse a ir de vacaciones.” Uno se debe tomar en serio todo lo que hace y lo peor es dejar que se rían de uno”.

6. La comunidad estorba
Si en la comunidad se quejan por sus prácticas recuérdeles que la presencia de su empresa es una bendición para su barrio. “El ruido de nuestra planta, los camiones en las calles residenciales y un poco de humo, es un pequeño precio a pagar por todos los empleos. Yo no me preocupo, todas las protestas en contra no son más que buena publicidad, así que déjele saber al mundo como usted es un generador de empleo”, afirma.

7.La acumulación ante todo
“No importa si no tengo una utilidad para un activo, el solo hecho de tenerlo me da poder sobre él y sobre los que saben que lo tengo. Yo no tengo por qué vender esos lotes vacíos que no me sirven para nada. Tampoco tengo que justificar ante nadie por qué tengo todos los lujos que tengo”. Sin palabras.

8.No hay consecuencias
Los negocios son ahora o nunca. No importará lo que haga a un compañero o a la competencia porque eso me dará ventaja que ellos nunca van a alcanzar. Roma no se construyó en un día pero eso es porque nunca invirtieron en bonos de alto riesgo en el mercado americano.

9.La naturaleza es para explotarla
Si el medio ambiente está ahí es para sacarle todo el provecho sin importar las consecuencias. Los defensores de la naturaleza solo son personas que no saben obtener una ganancia. De todas formas la contaminación de mi negocio es poca y no va a destruir al planeta.

10.Los negocios son una guerra
En los negocios todo se vale y quien no se puede sostener por sus propios pies será una víctima. Yo duré 30 años para llegar a esta oficina y nunca he recibido ayuda de nadie.

El tirano más grande de los negocios
El peor de todos los jefes pudo haber sido George Pullman, un empresario norteamericano que creó su fortuna durante el boom de los ferrocarriles de Estados Unidos. Pullman construyó una ciudad alrededor de su empresa para todos sus empleados pero les prohibía todo tipo de actividades recreativas y tenía supervisores que entraban a las casas de sus empleados para hacer revisiones de limpieza. Al final sus trabajadores en huelga acabaron con el régimen.

Las opiniones

Giovanny Reyes
Profesor de Administración de la Universidad del Rosario

“La empresa pierde competitividad porque sí pueden satisfacerle el ego al jefe pero no están siguiendo los procesos de innovación necesarios y no existe un buen clima organizacional”.

Stalin Rojas
Profesor de Administración de la Universidad Nacional

“El empresario despiadado puede tener en un periodo altas utilidades, pero en el mediano plazo los consumidores se irán, los proveedores se irán y los trabajadores también”.