miércoles, 23 de octubre de 2019

Los millennials, que pronto representarán la mitad de la fuerza laboral en el mundo, están trayendo un cambio profundo en la manera como se comportan las organizaciones

Mauricio López

Mucho se ha criticado respecto a la generación que ha sido denominada millennial, es una generación que ha sido tildada como indecisa, sin compromiso, desatada, entre otros. Sin embargo, más allá de los adjetivos impuestos, la realidad es que esta generación representa ya una tercera parte de la fuerza laboral a nivel mundial, y para el 2020 según un estudio de HR&A será el 51%.

Este inevitable cambio generacional ha suscitado un sin número de desafíos para las organizaciones que buscan diariamente sobrevivir en el agitado mundo de los negocios. Si bien las etiquetas otorgadas a la generación pueden o no ser ciertas, lo que ha traído este grupo de aún jóvenes a las compañías es una nueva forma de operar, son cambios que han motivado a las empresas a comportarse cada día más como ciudadanos corporativos, a que las misiones, visiones y valores por años perpetuas en el papel y en retablos, se conviertan hoy en culturas organizacionales que mueven a los empleados.

Es pasión traducida en enganche, entre más se pueda vivir, sentir una organización, encontrar puntos comunes entre lo que hace y lo que se cree como persona, más compromiso, más productividad y mejor desempeño vamos a encontrar. Es a este punto al que los millennials han llevado a las organizaciones, a repensar su papel desde lo interno para llevarlo de manera contundente hacia los públicos externos.

Esto ha generado cambios de fondo en algunas compañías que han sabido leer y entender el aporte de esta generación. Hoy muchos millennials son gerentes y CEO’s de diferentes tipos de empresas, el mundo del emprendimiento se mueve en gran medida por este grupo poblacional. A su vez, procesos de mentoría han dejado de ser verticales implementando lo que expertos han denominado reverse mentoring - mentoría inversa - , siendo este un proceso que más que etiquetar y seguir abriendo la brecha entre una generación y otra, reconoce las facultades propias de cada una y resalta la necesidad de que ejecutivos senior aprendan sobre nuevas tecnologías, canales de comunicación, incluso manejo de canales digitales como redes sociales, entre otros, para así generar sinergias que impacten positivamente a la organización.

Este modelo que, si bien no es nuevo, se viene empleando en grandes multinacionales desde 1999, ha tomado más fuerza actualmente a partir de la aceleración de los procesos y la volatilidad en la que se desempeñan los negocios hoy.

Es esta la adaptación que se requiere para gerenciar en el mundo de hoy, entender que todos los que componen una compañía tienen la capacidad de aportar, que más allá de un horario, un salario, existe una cultura que forma un equipo que busca un mismo objetivo. En el caso de Beat, contamos con una cultura organizacional solventada en cuatro valores fundamentales que son los pilares para el desarrollo profesional de cada uno. Desde el proceso de reclutamiento buscamos que estos valores sean vivos en el día a día. Esto nos permite a todos estar alineados y trabajar de manera engranada hacia dos objetivos principales: crecimiento personal y el crecimiento organizacional.

Así, más allá de ser definidos por una categoría generacional, los jóvenes gerentes representamos una ventaja competitiva por nuestra incansable búsqueda para generar una profunda conexión entre nuestros valores y los de la compañía. Cuando hay alineación de lo anterior, es posible consolidar equipos diversos pero únicos que se encuentran unidos a través de compartir un mismo ADN motivacional que se traduce en crecimiento.