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SALUD EJECUTIVA

La salud mental en las compañías, un tema al que le deben prestar atención

viernes, 2 de agosto de 2019

Dos de cada tres trabajadores padecen algún malestar y no lo manifiestan por miedo a ser estigmatizados

María Alejandra Ruiz Rico

Las enfermedades mentales afectan a más de 300 millones de personas en el mundo. Aunque la cifra es alta, ha servido para alertar no solo a las organizaciones sino a los gobiernos sobre la importancia de mantener un ambiente laboral estable para que los trabajadores puedan desarrollarse a partir de una cultura organizacional de apoyo, que ayude a hacer los problemas visibles y a comprenderlos mejor en todos los niveles de la compañía. Esto, porque la salud mental no discrimina el nivel de jerarquía, tanto ejecutivos como empleados sufren los efectos de enfermedades mentales.

La importancia de utilizar herramientas que contribuyan a mantener estable la salud mental de los colaboradores es soportada por la ministra de Trabajo en Colombia, Alicia Arango, expidió recientemente la resolución 2404 de 2019, en donde se establecen los instrumentos que deben usar las empresas colombianas para evaluar los factores de riesgo psicosocial en sus trabajadores.

Pero si la salud mental es tan importante dentro de las compañías y organizaciones, ¿por qué los empleados no hablan de ello? Según una encuesta global de PageGroup, 36% de los encuestados cree que hablar sobre la salud mental obstaculiza sus carreras, 20% considera que discutir sobre el tema los relega a un segundo plano, 34% percibe que comentarlo afecta la posibilidad de que un empleado pueda hacer su trabajo correctamente y 52% sintió que sus colegas los juzgarían por hablar de su condición.

Las respuestas obtenidas dan cuenta de que en los sitios de trabajo todavía existe un sentimiento de ironía al hablar sobre la salud mental, lo que ha contribuido al presentismo laboral (empleados que se presentan a trabajar enfermos, heridos, fatigados o rinden por debajo de su productividad normal).

Los colaboradores que sufren enfermedades mentales y que se animan hablarlo con sus jefes, tienden a no recibir la orientación necesaria ya que estos, en la mayoría de los casos, no tienen la experiencia para guiarlos correctamente.

Esto también evidencia la necesidad de invertir en educación sobre salud mental y de capacitar a los gerentes para que puedan reconocer y responder a las preocupaciones de salud mental que puedan llegar a tener sus empleados.

Es importante que las empresas recuerden cuál es el rol vital que los altos ejecutivos, pues juegan en impulsar las culturas inclusivas y desestigmatizar los problemas de salud mental, al estar más educadas y brindar más apoyo, el problema se transforma en una oportunidad.

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