La música puede llegar a reducir los niveles de estrés en 65%. Por ello expertos recomiendan escuchar su canción favorita

Daniel Rojas Castañeda - drojas@larepublica.com.co

Las notas del rock, el pop, el reggaetón, las melodías de Beethoven o Stravinski, la improvisación en la trompeta de Miles Davis o la voz melódica de Frank Sinatra se han convertido en un activo fundamental para la vida de las personas, tanto para sus actividades personales, como para las laborales. Por ello, la musicoterapia es uno de esos grandes procesos para mejorar su vida y tener menos estrés.

Hace algún tiempo, la compañía Mindlab International, dirigida por el médico David Lewis, hizo una investigación en la que sometió a diversos voluntarios a situaciones de tensión con varias melodías de fondo. Tras valorar sus niveles de respuesta, concluyó que escuchar música reduce el estrés en 65%.

Para muchos investigadores, la musicoterapia tiene su origen desde la misma prehistoria, cuando la música se utilizaba para ritos mágicos, religiosos o de curación. La Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia, la definió como una herramienta que interviene en entornos médicos, educacionales y cotidianos con individuos para optimizar su calidad de vida y mejorar su salud y bienestar físico, social, emocional y hasta espiritual.

Mark Ettenberg, quien es un musicoterapeuta formado en Viena, Austria y actualmente dirige Sono, un reconocido centro que se especializa en la materia en la ciudad de Bogotá, explicó que, si bien muchas veces el proceso se realiza con un musicoterapeuta formado, todo el mundo tiene acceso a la música y por ello hay algunas recomendaciones que se pueden llegar a seguir para bajar los niveles de estrés mientras pasan el encierro de la cuarentena en su casa.

“Uno de los concejos más básicos es poner su canción favorita y respirar con ella, tomate tres a cinco minutos al día o lo que dure la canción. No importa el género, no importa el artista, no importa el tipo de música mientras la persona se identifica como algo que la hace sentir bien. Y porqué respirar con la música, porque la respiración está vinculada con las emociones y pensamientos”, explicó Ettenberg.

Diferentes investigaciones científicas que se han aplicado a pacientes con trastornos neuronales o cerebrales han demostrado que el escuchar música como una terapia recurrente los ayuda a razonar, persuadir o recordar algún acontecimiento de mejor manera. Esto se debe en gran parte a que la música crea picos de emociones que incrementan la cantidad de dopamina, un neurotransmisor que tiene muchas funciones en el cerebro que van desde el comportamiento y la cognición, hasta la actividad motora, la motivación y la recompensa.

Por su lado, Liliana Medina, musicoterapeuta y directora de Cocó Escuela de Teatro Musical resaltó que también las personas pueden empezar a trabajar sobre su historia musical personal, ya que cada uno tiene canciones muy queridas y que significan muchas cosas para la persona, la idea es tenerlas presente para ponerla y varias veces hasta empezar a bailar. Aunque resaltó, “la musicoterapia no es solo escuchar música es también hacer música”.

Hay artículos que indican que la musicoterapia se puede aplicar de cuatro maneras diferentes: la improvisación, en donde la persona crea su propia música cantando o tocando un instrumento; la recreación, que es cuando se repite una pieza musical ya compuesta de memoria; la composición, que es componer una pieza en base a las estructuras musicales conocidas; y la más tradicional es la escucha, que es el proceso de escuchar algo ya grabado.

Por ello, la musicoterapeuta Deissy Lara, quien hace parte de la academia musical Baqueta, resaltó que a veces una terapia es mucho más que escuchar ciertos géneros musicales, y por ello también es importante el intentar contar con el acompañamiento de personal profesional para llevar su caso personal.

“La musicoterapia propone, desde una visión no invasiva, la estimulación de la recursividad a través de elementos de bajo presupuesto que promueven, a través de su metodología variada, la posibilidad de utilizar su potencial creativo que es una de las bases para fortalecer y registrar conscientemente capacidades que promueven la calidad de vida”, aseguró Lara.

Así mismo, los expertos explicaron que también depende mucho de las necesidades por las que esté pasando la persona, que quiere decir eso: si bien todos tenemos música que es de nuestro agrado, es importante determinar que estado de ánimo tenemos para así seleccionar un género que se adecue más a la emoción que se siente o se tiene en ese momento, por lo tanto es siempre mejor que con estrés se escuche un tipo de música relajante o aquella que nos sabemos de memoria para así no parar de cantarla.