Trabajo social en zonas marginadas

Laura Neira Marciales - lneira@larepublica.com.co

La organización Magos sin Fronteras, nació del deseo del profesor de psicología especializado en sueños, Tom Berner, de llevar magia a donde no la hay.

Su objetivo principal ha sido educar, entretener y empoderar a los jóvenes que han sido excluidos del mundo y llevar magia a 1 millón de personas en 50 países, según Naciones Unidas.

Pero su labor lo se limita a llevar magia a lugares marginados, sino también trabajar con jóvenes para que vuelvan de este arte una forma de conseguir ingresos económicos y salir de la pobreza en la que viven.

El proyecto tiene presencia en Colombia donde empezaron con 20 personas de cuales quedan seis y en Bogotá tienen 11 jóvenes; en India trabajan con 40 niñas que son hijas de trabajadoras sexuales; en el Salvador tienen 35 estudiantes; en Costa Rica comenzaron con 15 y ahora son cinco y en Uberlândia iniciaron con 15 y quedan siete estudiantes.

Aunque se ve un número grande de deserción, Carlos López, director para Latam de Magos Sin Fronteras, asegura que “no se busca generar un impacto superficial en muchos, sino uno profundo en pocos”.

Su impacto ha sido tan grande que un grupo del barrio Paraíso en Ciudad Bolívar logró presentarse en un escenario Off Broadway de Nueva York.
Tábara Jiménez es un caso de éxito para ellos, porque con la magia ha logrado pagar su carrera en una universidad privada. y ser la primera de su familia en estudiar.

Además, han logrado generar un aumento de 30% en la autopercepción de los jóvenes y han mejorado entre 18% y 22% la percepción de la educación.