Según el Ipcc, hay que aumentar el consumo de alimentos a base de plantas y reducir el de carne para poder bajar las emisiones

Noelia Cigüenza Riaño - nciguenza@larepublica.com.co

Las imágenes del Amazonas en llamas de las últimas semanas no solo han alertado sobre los efectos de la creciente deforestación en la zona que es considerada ‘el pulmón del planeta’, sino que también han ayudado a que las personas tomen un poco más de conciencia sobre las acciones diarias que pueden realizar para evitar desastres ecológicos.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), una de las principales causas de la deforestación de la selva amazónica es el cambio de uso del suelo para la ganadería extensiva. Es por esto que la idea de dejar de consumir carne suena cada vez más como una alternativa para ayudar a mitigar los impactos del cambio climático.

LOS CONTRASTES

  • María del Pilar GarcíaDirectora del Departamento de Derecho de Medio Ambiente del Externado

    “Uno tendría que decir que hay que reducir el consumo de carne; sin embargo, la tendencia no dice que eso ocurrirá. Hay que adelantar acciones en el sector ganadero”.

  • Jefferson Galeano Ambientalista de la Universidad La Sabana

    “Lo que más impacta en el cambio climático es la falta de participación ciudadana. Se necesita tecnificar la actividad ganadera para reducir el impacto en el medio”.

Sin embargo, ese grupo no es el único que ha motivado a las personas a cambiar su alimentación diaria para combatir el cambio climático. De acuerdo con Greenpeace, la ganadería es responsable de la emisión de hasta 14,5% de los gases de efecto invernadero, es decir, que genera tantos como los que pueden producir los carros, trenes, barcos y aviones.

No toda la carne contamina igual, pues las vacas son los animales que más gases generan, con 300 litros de metano al día en sus procesos digestivos frente a los pollos y el pescado, que es lo que menos contamina. Adicional a ello, los humanos son responsables de las explotaciones agropecuarios o vertederos.

“La razón que más contamina es la falta de participación ciudadana. El asunto no es dejar de comer carne, que es algo que hace parte de la cultura, sino cómo y dónde se hace esa ganadería. Hay que realizar un plan a largo plazo para tecnificar la actividad ganadera”, indicó Jefferson Galeano Martínez, profesor de educación ambiental de la Universidad de la Sabana.

Es más, según un estudio de la Universidad de Oxford elaborado en 2014, las personas que consumen mucha carne pueden producir hasta 7,19 kilogramos por día de emisiones de dióxido de carbono, las que no incluyen tanto en su dieta diaria este alimento 4,67 kg, los vegetarianos 3,81 kg y los veganos 2,89 kg.

Impacto en el país
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) indicó que si bien el inventario nacional de gases de efecto invernadero de Colombia no discrimina las emisiones GEI generadas por la industria cárnica, sí cuenta con una desagregación asociada a los diferentes grupos de animales por vocación ganadera. De acuerdo con el último inventario nacional de gases de efecto invernadero, fueron calculados un total de 22,8 mega toneladas de CO2 equivalente por parte de la ganadería. Estas emisiones corresponden al total de la fermentación entérica y las emisiones por la gestión del estiércol de las especies pecuarias. “Hay que adelantar acciones para que la ganadería contamine menos. Se podría trabajar en la forma en la que se alimenta el ganado, utilizar elementos naturales es un punto absolutamente definitivo. El consumo de energía en todo el sector y la cadena de suministro también debe ser analizado”, manifestó María del Pilar García, directora del Departamento de Derecho de Medio Ambiente de la Universidad Externado.

Según el último informe de Perspectivas Agrícolas, que entregó en conjunto la FAO y la Ocde, América Latina será responsable de 25% de las exportaciones de alimentos en el mundo en 2028, una situación que aumentaría la actividad agrícola que está impulsando más contaminación por medio de la generación de gases de efecto invernadero. A nivel local, el informe reconoció que la generación de GEI también es el resultado de la ampliación de la frontera agrícola, es decir, de la deforestación.