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Milei pudo. Recortó el gasto 27% real en un año y llevó el gasto público de 41,6% a 31,4% del PIB, con superávit por primera vez desde 2010. Si Argentina pudo con motosierra, este gobierno puede con bisturí.
Y tiene que hacerlo ya. Acaba de radicar el Presupuesto General de la Nación 2027 por $634,9 billones, $59,3 billones más que los $575,6 billones que dejó el gobierno anterior. El ministro Miguel Gómez lo llamó el presupuesto de la verdad, porque el proyecto anterior escondió $6,5 billones en pensiones, $2 billones en salud, $4,5 billones en salarios y $9,6 billones del subsidio a la gasolina del Fepc.
La verdad es insostenible: $392,6 billones para funcionamiento, $155,4 billones para deuda que sube 54,7% y solo $87 billones para inversión, que cae de $90 billones a $86,9 billones. El déficit proyectado queda en 9,4% del PIB. Entre 2019 y 2025 el funcionamiento creció 44% real. De cada 100 pesos del presupuesto, 62 se van en mantener el aparato. No hay reforma tributaria que aguante eso.
Por eso este gobierno debe aplicar 50% y 30%.
Primero, llevar funcionamiento a 50% del presupuesto en cuatro años. No es acabar el Estado, es gerenciarlo. Hoy tenemos más de 300 entidades nacionales que duplican funciones, y una nómina paralela de más de 800.000 contratos por prestación de servicios, las famosas OPS. Son contratos de 3 meses que se renuevan eternamente, sin prestaciones completas, que cuestan $18 billones al año y son puro clientelismo.
La fórmula es: fusionar entidades duplicadas, tope de contratos OPS a 15% de la planta, congelar nómina burocrática y subasta inversa obligatoria para todas las compras. Solo con ahorrar 10% de $392,6 billones liberamos $39 billones anuales para pagar deuda cara y financiar seguridad y justicia, que es donde sí debe estar el Estado.
Segundo, tasa efectiva de renta de 30% para todos. Hoy la nominal es 35%, pero la efectiva es un caos: grandes empresas pagan 22% por beneficios tributarios, pymes formales pagan 38% sumando ICA no descontable y sobretasas, e informales pagan cero. Tenemos $90 billones en gasto tributario que solo usa 1% de empresas.
Aquí entra la curva de Laffer. Chile recauda 21% del PIB con una tarifa de 27% y Perú, 17% con 29,5%, mientras Colombia, con 35%, solo capta 19%. Cobran menos tarifa y recaudan más, porque tienen base amplia.
El 30% se logra así: eliminar 70% de exenciones que no generan empleo, hacer ICA 100% descontable de renta y permitir deducción total de maquinaria y tecnología en el primer año. Así el que invierte y genera empleo paga 28% efectivo. El que no invierte paga 30% pleno. Hoy premiamos al revés. Así amplías base, reduces evasión y formalizas. Recaudas más bajando tarifa.
Con 50% y 30% este gobierno reduce el déficit de 9,4% a 3% en dos años, baja la prima de riesgo, reduce las tasas de interés y libera $50 billones para lo que importa: seguridad, justicia, vías y hospitales.
Milei probó que el ajuste sí es posible. Chile y Perú probaron que bajar impuestos sube el recaudo. Este gobierno no tiene luna de miel. Tiene 100 días para aplicar bisturí antes de que el mercado le imponga la motosierra.
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