Lo sorprendente de Colombia es que no se ha tratado de una guerra civil abierta, ni de conflictos territoriales o religiosos, ni de golpes militares, sino de una situación de postración estructural.
Quiero finalizar expresando mi más profundo agradecimiento a la Corte Constitucional por estos espacios que, en nombre de una de las ramas del poder público, logran promover el crecimiento del país