Colombia no es Nicaragua ni Gustavo Petro tiene la maquinaria represiva de Ortega. La diferencia de poder es grande y la fortaleza institucional de Colombia es muy superior.
En un contexto de tanta tranquilidad, incluso creciente, sería muy ingenuo suponer que un programa de ajuste financiero ambicioso, con la intranquilidad que ello conllevaría, tenga la más mínima posibilidad de lograr la aceptación democrática requerida para salir adelante
Debemos conseguir que nuestro mensaje pueda ser comprendido, verificado y correctamente sintetizado por los agentes de IA