Unas por otras: mejor calidad en los números, pero menor frecuencia de publicaciones, que es lo que permite ver tendencias y patrones en una línea de tiempo
¿Qué puede importar a un par de machistas contumaces que la ética exija coherencia entre lo privado y lo público, si ese virtuosismo solo es exigible a las mujeres?
Lo que observamos no es un dominio absoluto, sino un nuevo equilibrio. En ese escenario, Colombia no puede limitarse a observar: debe decidir si quiere producir su energía o depender de la de otros