Si lo que se quería con la norma era más consistencia y predictibilidad, con las últimas encuestas publicadas se logró exactamente lo contrario. Pasamos de un panorama estadístico que antes era nebuloso pero conocido a uno completamente oscuro e incierto
En un par de años nadie se va a acordar de si Trump era un patán; si ganó o perdió las elecciones de medio término; si la economía prosperó o la inflación bajó; o si su nombre apareció miles de veces en los archivos de Epstein