Hay un punto que el empresariado y la academia deberían leer juntos: la pertinencia. De poco sirve graduar más profesionales si sus credenciales no conversan con un mercado laboral que cambia a otra velocidad
El dividendo emocional del productor que ama su tierra y quiere ver su región florecer tiene un límite; porque, insisto, con emoción no se paga la nómina. Si seguimos marchitando el incentivo al que genera riqueza, el agro moderno se va a frenar