Hace 20 años, la UNCTAD, Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (en inglés la sigla), inició la promoción de actividades de fortalecimiento de “mercados verdes” en el mundo, es decir, actividades comerciales basadas en el buen uso de la biodiversidad, o actividades comerciales que producían efectos positivos en la biodiversidad. A partir de entonces diferentes iniciativas de lo que se acabó denominando “biocomercio” han venido ganando espacio dentro de los esquemas de mercadeo en todas las escalas, pero, curiosamente, sin llegar a constituir un sector completo, siquiera interesante, de la actividad comercial colombiana. ¿Qué le falta al biocomercio para serlo, qué le sobra?