domingo, 10 de enero de 2021

No son buenas noticias para las expectativas de crecimiento económico que los gobiernos locales decreten cierres parciales y que vuelvan las cuarentenas

EditorialLR

Un año se va a completar con una economía signada por la incertidumbre. Son casi 12 meses en medio de cierres, aperturas controladas y muchas cortapisas a la actividad económica. Las causas de este errático proceder son más que justificadas para proteger a las personas, pero dañinas en extremo para su bienestar económico y desarrollo personal. El covid completó un año cabalgando entre países, matando gente, ahogando el comercio mundial y sumiendo todas las sociedades en la más completa incertidumbre. El desarrollo de la vacuna, liderado por varias farmacéuticas privadas, dieron una luz de esperanza de que todo iba a cambiar al comienzo de este 2021, pero los desgastes logísticos, los costos de producción y demás temas involucrados en las negociaciones, ha vuelto a sembrar desesperanza económica en un año que se presagiaba muy bueno desde sus albores.

El hecho de que los gobernantes hayan decidido de nuevo volver a cerrar las ciudades con restricciones y toques de queda es una medida desesperada entendible como recurso, estaremos no solo para proteger a las personas, sino para evitar más muerte y desolación. Las fiestas de fin de año, los desmanes y la incredulidad son factores que se deben contrarrestar con decisiones de los gobiernos, pero siempre la verdadera protección estará en el terreno del cuidado personal. Existe una peligrosa tendencia en Colombia a todo volverlo político y mirarlo bajo la lente electoral con las respectivas consecuencias de disociar y separar una sociedad que debe estar unida para lograr el éxito no solo frente al virus, sino en pos de la recuperación económica. El Gobierno fue lento en las negociaciones de la vacuna, pero ágil en planes de recuperación económica, dos circunstancias que deben ser sincronizadas durante los días que faltan de enero y todo febrero. Si los gobiernos locales, regionales y el nacional no lograr ir a dos ritmos, el futuro no es muy prometedor. Los planes de vacunación deben ser tan ágiles y coherentes como la recuperación económica y para eso se necesitan funcionarios que más que diseñadores de políticas públicas a largo plazo deben ser ejecutores.

Nadie esperaba un tercer o cuarto brote de coronavirus, ni mucho menos otra cepa más agresiva, pero esto es lo que ha traído el comienzo de 2021 y así se debe empezar el verdadero plan de recuperación económica. Más ayuda estatal, racionalidad en los decretos de protección y absoluta conciencia entre los ciudadanos. Pero lo primordial es despolitizar la situación por la que atraviesa Colombia y el mundo.

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