domingo, 9 de diciembre de 2012
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El sector minero-energético, pese a los problemas que presentó este año, cierra con un balance favorable.

Es hora de hacer balances y evaluaciones del año que termina, que como todos estuvo lleno de altibajos, de logros importantes en algunos frentes y de pobres en otros. Será objeto de exámenes parciales en su momento.

Uno de ellos se refiere obligatoriamente a las locomotoras del desarrollo que el Gobierno ha puesto como impulsadoras del crecimiento. Y dentro de estas, el sector minero y petrolero, ocupó buena parte del debate en 2012. Los principales gremios del sector hicieron ya un primer balance sobre estas dos importantes actividades y resaltaron el no haber cumplido las metas establecidas, en el caso minero contenidas en el Plan Nacional de Desarrollo, y en el petrolero, el no haber llegado al millón de barriles diarios que el Gobierno se había propuesto superar, más como una barrera de optimismo que porque signifique un cambio en el panorama energético nacional.

Las cifras de la minería muestran buenos resultados. En particular, el carbón, que representa 65% de la actividad, superará el nivel de producción del año anterior, pese a la evidente caída en los precios internacionales y a problemas laborales o al estancamiento en la aprobación de prórrogas y nuevas licencias. Contrario a lo que se sostiene, el panorama no es oscuro o negativo, sino todo lo contrario, sin que ello implique la no existencia de problemas.

Los datos muestran que en oro también habrá un aumento en la producción frente al año anterior. Se llegará a un poco más de 60 toneladas contra 56 de 2011, lo cual es favorable, así esconda una realidad poco grata: buena parte de esa producción es resultado de una actividad informal y en otros casos claramente ilegal. En el tema del oro, el país debe tener un gran cuidado y buscar un justo equilibrio que no alimente la pugna entre el ambiente y lo mineral o entre este y agricultura. No cabe duda de que Colombia necesita de la minería, pero la sociedad no está dispuesta a pagar cualquier precio en términos ambientales, sociales y de desarreglo regional.

En materia petrolera, el balance también es satisfactorio, nuevamente haciendo hincapié en la existencia de problemas. Los trámites y acciones de inseguridad sin duda son preocupaciones que están ahí y deben ser objeto de la acción oficial. No llegamos a un millón de barriles, pero nos parece que lo importante no está ahí. El país necesita un fuerte impulso a la exploración para encontrar nuevos yacimientos, antes que pregonar un aumento de producción.

La tendencia de los precios internacionales del petróleo y el carbón, que según la mayoría de los expertos se mantendrán a la baja en 2013, serán determinantes en el rumbo de la locomotora minera y petrolera, pero una de las condiciones que se requiere es una actitud más positiva del sector privado, para que ayude a que las cosas salgan bien.

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