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EDITORIAL

Que la plata de Isagen sí sea para carreteras

martes, 30 de julio de 2013
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Si el Presidente ha decidido vender Isagen para obtener recursos para las vías, es bueno, mientras sea cierto

Si el Presidente ha decidido vender Isagen para obtener recursos para las vías, es bueno, mientras sea cierto
 
Hacía mucho tiempo que el Estado no salía a vender parte de sus activos en el mercado secundario para obtener recursos adicionales para la inversión. El Ministerio de Hacienda sorprendió a los inversionistas cuando anunció esta semana que venderá el 57% de la propiedad que aún conserva en la empresa de generación eléctrica Isagen. Se esperan recoger en esta nueva privatización unos $4,5 billones que, según la justificación del Gobierno, se invertirán en la infraestructura de cuarta generación.
 
Es una buena jugada, de acuerdo con el espíritu del modelo económico que ha regido nuestros directores de la cartera de economía desde bien entrados los años 90, época cuando se acentuó la idea de que el Estado debe quedarse con los bienes estratégicos y dejar que el sector privado preste buenos servicios vigilados. El rosario de privatizaciones es grande, unas veces perdiendo y otras ganando, pero Colombia es un país ejemplo en reconvertir empresas públicas en totalmente privadas o mixtas, como el caso de Isagen.
 
La generadora de energía en mención nace del tronco empresarial de ISA en tiempos del postapagón que puso en jaque la economía colombiana a comienzos de los años 90, y desnudó la falta de planeación de los gobiernos de ese momento y los anteriores. Por supuesto, en esos años fue una decisión estratégica desarrollar una empresa para que gestionara proyectos energéticos en Colombia y en la región. Posteriormente, la administración de Uribe Vélez vendió en 2007 un buen porcentaje de la compañía, que pasó a ser mixta. La empresa tiene una deuda de gestión y es que no ha entregado su proyecto más importante, que es Hidrosogamoso, una obra que debería estar lista en 2013. Esas acciones del Estado en Isagen deben quedar en manos de una multinacional con capacidad probada de gestión, pues las expertas en Colombia, EPM y Emgesa, están fuera de la competencia por configurar una posición dominante si adquieren las acciones.
 
Sea cual fuere el nuevo controlador de la generadora de energía eléctrica, es fundamental para el país que ese dinero proyectado en unos $4,5 billones sea invertido en las autopistas de cuarta generación, tal como lo ha definido el Gobierno de turno, y que no se quede en el Presupuesto General de la Nación y se vaya peligrosamente a gastos de funcionamiento, tal como sucedió cuando se enajenó un 19%. Colombia necesita dinero para vías, eso no tiene objeción, pero también necesita que hayan unas autoridades idóneas que logren ejecutar y entregar la obras prometidas. Perfecto, que se venda Isagen, que el Estado salga de un sector estratégico como la generación eléctrica, pero que haga carreteras con ese dinero, que es la gran deuda con el desarrollo. 
 

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