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EDITORIAL

Preocuparse por los 2,5 millones de sin trabajo

miércoles, 29 de marzo de 2017
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La única manera de que las nuevas generaciones rompan con el ciclo de probreza es que estudien, pero eso no se logra si no hay trabajos formales

No hay peor drama social que el desempleo, aunque algunos expertos dicen que es la falta de educación, una afirmación que trae a colación el eterno dilema de qué fue primero: si el huevo o la gallina. Para nosotros no tener trabajo implica que no se pueda dedicar tiempo a estudiar. Un padre sin trabajo es un hijo sin estudio, situación que eterniza la pobreza por generaciones, hasta que alguien de la familia rompa el ciclo y pueda laborar, recibir un salario y garantizar educación a su familia. Hoy hay en Colombia un poco más de dos millones y medio de personas en edad de trabajar que no encuentran empleo; esa es una cifra muy elevada que no cede y las fuerzas tripartitas que tienen que ver con el problema no se ponen de acuerdo. Recordemos que son las empresas del sector privado las mayores generadoras de empleo; que los trabajadores con su productividad y competitividad son agentes dinamizadores del sector (aquí se cuentan los sindicatos), y que el Gobierno Nacional -a través del Ministerio de Trabajo- es un diseñador de políticas públicas en función de nuevos puestos de trabajo. Entre los tres agentes se deben diseñar estrategias que reduzcan el desempleo para que esos dos millones y medio de colombianos sin trabajo encuentren una alternativa. La idea no es ser un tremendista keynesiano que plantee que el Estado incorpore a su nómina muchos funcionarios que vivan del erario público; el punto es más bien que exista una coordinación entre los ministerios de Industria, Hacienda, Vivienda y Agro, en función de la generación de empleo, en desarrollo de los emprendimientos y en la ubicación sectorial y geográfica de soluciones al desempleo. Ayer se conoció el último informe de mercado laboral, que corresponde a febrero y se ubicó en 10,5%, dato que es superior en 0,5 puntos porcentuales a la del año anterior, cuando se situó en 10%, situación anómala que tiene que ver con los resultados de Bogotá y Cali, lugares que se estancaron. Las autoridades laborales deben tener en cuenta casos dramáticos como el de Cúcuta, con 18% de desempleo; Quibdó con 16,90%; Riohacha con 15,60% y Armenia 15,10%. Es esas capitales el drama se acentúa y contrasta con Santa Marta 8%; Barranquilla 8,2%; Bucaramaga 9,3% y Cartagena 9,5%, ciudades capitales que han tenido un buen desempeño desde hace varios años. En el total nacional para 23 ciudades se llega a 11,5%. Por sectores hay un S.O.S. en la construcción que pierde empleos en 4,2% y en la agricultura, ganadería y pesca donde aumenta 2%. Ninguno de los funcionarios de alto nivel responsables de solucionar los problemas de empleo, ni los mandatarios locales y regionales pueden quedarse sentados a mirar las cifras del Dane como si nada pasara; estamos seguros de que es imperativo diseñar políticas tripartitas para generar puestos de trabajo a los colombianos y por ese camino asegurar educación para las nuevas generaciones.

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