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EDITORIAL Pobres cifras del PIB, pero más graves para el agro
martes, 30 de agosto de 2016
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El Gobierno, en lugar de promover en el agro políticas de ayuda, debería fortalecer la investigación y la transferencia tecnológica. 

Los datos sobre el desempeño de la economía al cierre del primer semestre de 2016 no son buenos y deben plantear varios puntos a quienes tienen la responsabilidad del manejo de la política económica general y sectorial. De acuerdo con el Dane, en período abril-junio el crecimiento de la producción fue 2%, el registro más bajo de un trimestre desde 2009 y en el acumulado de la primera parte del año va en 2,3%, con una evidente tendencia hacia la baja, en el entendido que en 2015 alcanzó 3,1%, ya de por sí bastante inferior a la precedente.

No es del caso cuestionar las proyecciones oficiales sobre un esperado pobre 2,5% para 2016, pero se debe evaluar bien el desempeño reciente, pues de acuerdo con lo ocurrido en los dos primeros trimestres, el crecimiento durante la vigencia sería solo de 1,8%, cifra por debajo para garantizar los niveles requeridos de empleo y la sostenibilidad de las finanzas públicas, variables determinantes para una buena salud de la economía, tanto desde el ángulo del bienestar, como financiero.

Sin duda que un mejor clima de paz y seguridad influirá en el desarrollo económico y social, pero esa respuesta no se notará en forma significativa en el corto plazo, que es el caso de la producción agregada, y en esos términos, la prioridad es clara para empujar a la economía de manera que se pueda garantizar esa sostenibilidad bajo una concepción sencilla, pero real, de que el largo plazo resulta de la sumatoria de los cortos plazos. Sin duda que el manejo monetario de las tasas de interés, las políticas de gasto público y las expectativas sobre la carga tributaria son fundamentales en ese ejercicio.

En el plano sectorial, la principal preocupación, por sus implicaciones sociales, su impacto en el desarrollo local y regional y la transmisión sobre el resto de la economía, está en el agro, pues los resultados del crecimiento en este año son realmente mediocres en la mayoría de las actividades del campo, aún incluyendo la producción de café, y aunque no se puede desconocer la importancia del manejo macroeconómico y las mismas adversidades por la ocurrencia de fenómenos como El Niño, hay otros asuntos de gran trascendencia para que el agro alcance unos resultados mejores. Desafortunadamente, la política oficial de recursos para el sector se ha concentrado en subsidios y ayudas, más con un criterio asistencialista y de prevención de conflictos, antes que de fomento y mayor competitividad, básicos en para tener una agricultura moderna. Es solo un ejemplo de lo que se debe procurar para mejorar el crecimiento económico que también se aplica a otras actividades.

De cualquier forma, hay que aceptar que la economía no está viviendo una crisis o está a las puertas de una recesión, casos Venezuela y Brasil, comparación que debería enfocarse más hacia otros como Perú, socio en la Alianza del Pacífico, y que ha revisado su tasa de crecimiento hacia arriba hasta 4,8%.

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