viernes, 25 de octubre de 2013
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El club de países abrió la puerta para que Colombia sea el tercer país de Latinoamérica que hace fila para recibir sus recetas

No cabe duda que entrar al selecto grupo que compone la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde) es una buena noticia para el país, pues habrá una entidad transnacional que sugerirá políticas públicas y senderos por los cuales andar. La diferencia entre la Ocde y el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio es simple: no se dedica a las finanzas, el desarrollo ni el comercio. Su tarea es puramente de asesoría a los mandatarios, nacionales, locales y regionales; ayudar a pensar; a compartir buenas prácticas; a realizar grupos de trabajo entre los países miembros, y por supuesto, a encender alarmas en donde las cosas no funcionen, como la educación, la industria, las pensiones, el mercado laboral y la salud.

Los informes sectoriales de la Organización fundada en 1961 y con sede en París son fundamentales para enderezar el rumbo del país en la esfera económica y social. El nombre de Colombia se sumará a los de Chile y México en el listado de los países de la región que tienen asiento en el club de las buenas prácticas. El proceso de aceptación es lento en donde la administración nacional de turno se compromete a enviar reportes de muchas de sus actividades públicas; tal como lo hace un paciente que le envía a su médico de cabecera los exámenes de laboratorio para ser analizados y poder identificar potenciales enfermedades o diagnosticar achaques crónicos no curados.

En la práctica entrar a la Ocde solo le sirve a los mandatarios ha hacer bien su tarea de gobernante y ejecutor de políticas públicas y tener una hoja de ruta por la cual poder andar con seguridad. Claro está que este ingreso le va a dar muchos dolores de cabeza a los próximos presidentes cuando la economía y las políticas sociales se salgan del camino trazado por los países más desarrollados. De la Organización vendrá recetas como flexibilizar el mercado laboral, reducir el desempleo informal, vigilar el desempeño de pensiones públicas, liquidar regímenes especiales, etc. Los críticos dicen que las recomendaciones son de talla única y que van con graduaciones. Por ejemplo, después de tocar las pensiones se recomienda apurar más la reducción del déficit público. Cosas que para Colombia no son difíciles, pues poco a poco ha logrado una estabilidad macroeconómica en un contexto local e internacional adverso.

Pero lo más importante serán las asesorías que se recibirán en el campo de la educación. En ese club se analiza cuáles son las destrezas educativas de las generaciones que se están formando y se encienden la alarmas en los temas cruciales. Así pues, en lo que más ganará el país es en el monitoreo de colegios, universidades y políticas públicas del sector.

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