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EDITORIAL No hay que dejar ahondar paro de Avianca
martes, 3 de octubre de 2017

A estas alturas del paro de pilotos todos pierden y las cosas quedan en manos del Gobierno quien deberá mover sus fichas

Editorial

El paro en Avianca ha desnudado una serie de lados flacos que tiene el sector aéreo en Colombia. El primero es la incapacidad de solucionar los problemas laborales entre los empresarios del sector y los principales actores del negocio como son los pilotos; el segundo, la muy baja capacidad de absorción de pasajeros que tienen las otras aerolíneas que operan en el país; el tercero, es el lánguido papel del Gobierno Nacional que no tiene un interlocutor válido en toda esta trama, pues la dirección de la Aeronáutica Civil está interina y es incapaz de aportar elementos para que el Estado tome parte y salga a velar por los intereses de todos: inversionistas y trabajadores, pero ante todo de los consumidores quienes al final son los que han pagado los platos rotos afectando sus desplazamientos y soportando sobrecostos en los distintos trayectos. En este caso, los más afectados son los pasajeros a quienes se les han trastocado sus planes.

No es una conclusión apresurada, pero el imperativo en este momento, para todos los actores en este problema que se alarga con graves perjuicios, es que no hay que dejar que el paro en Avianca se alargue más con grave deterioro para la empresa y la economía. La semana pasada el Ministerio de Trabajo intervino al convocar a un Tribunal de Arbitramento para dirimir el conflicto dada la imposibilidad de lograr un acuerdo en la mesa de negociaciones; después de agotar la etapa de arreglo directo. Con un Tribunal -dice la Ley- la huelga debe suspenderse de manera inmediata, pero como estamos en el “país de la desinstitucionalización”, los pilotos sindicalizados plantean un desconocimiento al papel del Ministerio y se mantienen en huelga de manera indefinida. Ese es un error: ningún sindicato puede estar por fuera de las normas laborales; no se puede recurrir a la Ley para proteger los intereses de cualquier trabajador y al mismo tiempo desconocer las reglas de juego que son universales. Las peleas entre los principales actores de los vuelos y sus empresarios son de vieja data, por lo que el caso de Avianca no es el primero ni el último y casi siempre se ha llegado a feliz termino en donde todos ganan, especialmente los pasajeros que son la razón de ser del servicio. Por parte de los pilotos hay que rediseñar el pliego de peticiones de tal manera que sea justo con las partes y luchar por mantener el nivel de la aerolíneas más importante de Colombia y una de las más principales de la región. No podemos olvidar que de cada 100 pasajeros que se vuelan por Colombia, 60 lo hacen en vuelos de Avianca, mientras que de cada 100 que salen a otros países, 40 lo hacen por la otrora aerolínea colombiana, ahora en manos de capital brasileño y otros socios y accionistas, pues la empresa cotiza en el mercado secundario desde hace varios años.

Hay muchos errores en el manejo de esta crisis de Avianca, ya hablamos de los pilotos, pero también son elocuentes los fallos desde la alta gerencia de la compañía: olvidaron de tajo que es una empresa con socios y accionistas y delegaron como vocero al dueño mayoritario, quien salió en los medios a desafiar a sus trabajadores, al tiempo que emitió avisos de prensa solicitando nuevos pilotos; claramente una actitud de poca tolerancia y baja negociación. Avianca esta en una época de cambios estructurales, hay mucha gente nueva que no maneja las coyunturas nacionales ni el contexto de la empresa más antigua de aviación y una de las marcas más queridas por los colombianos.

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