.
EDITORIAL

Los dos ‘articulitos’ tributarios

lunes, 14 de julio de 2014
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Las cosas hay que llamarlas por su nombre y la reforma tributaria que se viene debe ser estructural y no paños de agua.

El gran problema del recaudo de impuestos en Colombia es que las reformas tributarias son técnicamente bien confeccionadas, pero en su paso por el Congreso de la República se convierten en una ‘colcha de retazos’ al antojo de los gremios de la producción, las multinacionales y las grandes empresas, quienes con sus fuerzas de lobistas bien pagados desvían y desvirtúan el cobro. Además culturalmente los colombianos se rigen por el mito de que ‘para qué se pagan impuestos, si una buena parte de ellos se los lleva la corrupción’. Pero hay otro grave pecado, además de los dos anteriores lobismo más evasión y/o elusión, y es el que tiene que ver con llamar las cosas a medias y no hablarle al país con la verdad sobre la situación de las finanzas públicas.

Casi todos los impuestos se venden como temporales, pero con el paso de los meses se vuelven permanentes, toda una mala costumbre que hace del actual sistema tributario un ‘salpicón’ insostenible de altas tasas de impo-renta, con múltiples exenciones, que se basa o descansaba en legislaciones temporales. En pocas palabras no se puede hablar de seguridad jurídica en términos tributarios. Ningún ministro de Hacienda ha podido eliminar múltiples exenciones sin generar traumatismos en las arcas públicas y ser acusado de cambiar las reglas impositivas.

Quizá lo peor es que se han vuelto permanentes muchos gravámenes, el Impuesto al Valor Agregado de los 80 es un ejemplo de ello, y ahora sucede lo mismo con el tributo a las transacciones financieras y el semi-permanente el impuesto a la riqueza. Debemos ser conscientes de que hay graves desequilibrios en las finanzas públicas y los gastos de inversión social siguen creciendo por las mismas exigencias del desarrollo. Pero el Gobierno Central debe saber comunicar que el país no sólo tiene un déficit fiscal de tipo estructural y crónico que asciende a 2,36% del PIB y que una buena parte de ese faltante corresponde a pagos corrientes como las transferencias, la fuerza pública, seguridad social y la creciente deuda.

Ya lo ha dicho de muchas formas el Gobierno a través de las instituciones responsables: es necesario dejar por otros años el llamado 4 x 1000 y volver permanente el gravamen a la riqueza patrimonial para patrimonios líquidos superiores al equivalente a un millón de dólares para los años, pero se debe tener en cuenta (según la Clavijo) que este tributo ha generado un efecto de cascada tributaria que perjudica a las empresas que requieren adelantar grandes inversiones de capital. La banca multilateral y los centros de investigación más prestigiosos han coincidido en que es urgente una nueva reforma  estructural, pero el Gobierno no debe caer en cambiar solo dos articulitos.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE EDITORIAL

Editorial 10/08/2022 La reforma se quedó huérfana de incentivos

La reindustrialización brilla por su ausencia en el articulado de la tributaria radicada en el Congreso, hay más medidas que aburren a los inversionistas que mecanismos atractivos

Editorial 09/08/2022 Hay que empezar a medir el golpe de la tributaria

La reforma tributaria de Petro les cambia las reglas a varias empresas que tendrán que rehacer sus modelos de negocio, evaluar si siguen operando y explorar nuevos mercados

Editorial 08/08/2022 Petro tiene la oportunidad de construir mejor

Los miedos a Petro tienen que ver con ataques contra la propiedad privada, el libre mercado, la seguridad jurídica y el debilitamiento de las instituciones, es posible corregir

MÁS EDITORIAL