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EDITORIAL

Las pensiones y la salud, dos temas urgentes

jueves, 14 de febrero de 2013
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Los tiempos de la economía no son los mismos de la política y a las reformas en la salud y las pensiones se les acaba el tiempo.

Los tiempos de la economía no son los mismos de la política y a las reformas en la salud y las pensiones se les acaba el tiempo.
 
No es fortuito que el Congreso de la República sea la institución más desprestigiada de Colombia. Desde hace varias décadas los niveles de desfavorabilidad son los más altos de todas las corporaciones, que registra pírricos porcentajes de opiniones favorables. Y uno de los peores errores de los congresistas es actuar de espaldas a las necesidades macroeconómicas y actuar siempre en función de sus intereses políticos electorales y no en la estructura legislativa de una Nación con muchas zonas grises en su estructura social, económica y política.
 
El Congreso dejó de ser hace muchos años el espacio de debate político que otrora era, para convertirse en un recinto de componendas de leyes con intereses empresariales, regionales y hasta personales. Cuando el presidente del Congreso, Roy Barreras, dice que la reforma pensional presentada por el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, no es necesaria y que los tiempos en el Congreso no están enfilados para ese debate, está absolutamente desinformado y actuando en contra de los intereses económicos y de bienestar de la inmensa mayoría de los colombianos. Nada más urgente que la reforma de la salud y las pensiones. Siempre se ha dicho que esos dos sectores son una bomba de tiempo y esta vez es realidad.
 
Con la salud y las pensiones nos va a suceder lo mismo que al ‘pastorcito mentiroso’ de la fábula, que de tanto jugar con la advertencia de una inminente tragedia económica, no nos daremos cuenta cuando efectivamente suceda. La pirámide poblacional de Colombia ya no es la de antes cuando se tocó a fondo el asunto con la Ley 100. Hoy los jóvenes casi están al mismo nivel de los más viejos y el esquema solidario empieza a cojear. Y qué decir del asunto financiero, la bomba pensional es un hecho que no podemos retardarlo para que a las nueva generaciones les explote en sus manos. La responsabilidad de los actuales gobernantes y legisladores debe ser suprema y construir un país mejor para cuando los empleados activos de estos años estemos jubilados y nuestros hijos y nietos están en el mercado laboral cotizando.
 
Todos los colombianos deben aspirar a tener una jubilación así no hayan trabajado formalmente. Esa idea es loable y el ministro Pardo es el primero en la historia reciente del país que se le mete de frente al tema y hay que respaldar su meta de que en Colombia no deben haber viejos desamparados y sin ingresos. En el frente de la salud las cosas son más urgentes y el Ministro de esa cartera, Alejandro Gaviria, goza del prestigio profesional y la altura política para conciliar la problemática que aqueja al sector. La Ley 100 en el capítulo que tiene que ver con la salud nunca se reglamentó y fue presa o capturada por los tutelas, que finalmente terminaron tejiendo la colcha de retazos que tenemos. Tanto en pensiones como en salud debemos pensar en grande, alejados de tiempos electoreros para que de verdad construyamos la Colombia que merecen nuestros hijos. No podemos hablar de ingresar a la Ocde cuando las recomendaciones en seguridad social las aplazamos porque -según algunos congresistas- no hay ambiente político.
 

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