jueves, 7 de noviembre de 2019

Los presidentes de EE.UU. y China tenían previsto reunirse en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que se iba a celebrar en Santiago entre el 11 y el 17 de noviembre

EditorialLR


La llamada “fase uno” de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China puede retrasarse hasta el próximo diciembre, una noticia que no le sienta nada bien a la economía mundial luego de que los dos motores del comercio global hayan sentido en sus cuentas nacionales las serias repercusiones de la guerra arancelaria que desataron tres años atrás.

El verdadero problema es que hay analistas del comercio mundial que creen que existe la posibilidad de que finalmente no se alcance un acuerdo entre ambas potencias económicas que desentraben el “toma y dame” en que se han convertido las relaciones binacionales, situación que tiene en vilo el crecimiento consolidado de las economía global y que le ha hecho perder dinero a los inversionistas en las bolsas de valores.

Donald Trump y Xi Jinping, tenían previsto reunirse entre el 11 y el 17 de noviembre en Santiago de Chile durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, Apec, evento que tuvo que cancelar el gobierno de Sebastián Piñera, luego de las grandes protestas sociales que dejaron casi una veintena de muertos y que llevó al país a centrarse en discutir fuertes reformas sociales. Quizá la interrupción de esa importante cumbre presidencial ha sido el mayor triunfo de las protestas en Santiago, dicho sea de paso, ninguna capital de América Latina presentó su nombre para tal evento por la “exportación” de las marchas que recorre el continente.

Mientras las autoridades de Estados Unidos han propuesto para la cita comercial y diplomática entre los dos mandatarios la ciudad de Iowa, los homólogos chinos se rehúsan y quieren que sea en Europa, en sedes como Estocolmo o Ginebra, sin que los responsables se hayan puesto de acuerdo para desentrebar tal evento, crucial para hacer las proyecciones económicas del nuevo año.

Desde el punto de vista estadounidense las cosas no son fáciles pues el tiempo se agota, antes de entrar en una zona de congelamiento a raíz del juicio político que enfrenta Trump y de las elecciones presidenciales que lo tienen como favorito, en un momento en que la economía se ha desacelerado por la incertidumbre típica de tiempos preelectorales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde, ha confirmado que las exportaciones de los países que integran el G20 retrocedieron 1,9% durante el primer semestre del año, el mayor retroceso en la historia reciente, situación que ha obligado a Estados Unidos y China para que avancen en la cumbre. En el mismo orden, dice la Ocde que las importaciones de los países más ricos también cayeron 0,9%, completando un año en cifras negativas.

El impacto de la guerra comercial en las economías emergentes de la región se puede ver en el bajo crecimiento de Brasil, México y Chile, países que están muy por debajo de Colombia que aún aspira a que el PIB esté por encima de 3,4% para este año. Nuestro país no ha sido tan expuesto en su comercio exterior, pero sí en el manto de incertidumbre que frena a los inversionistas y especialmente en la guerra a las monedas, pues el peso ha sufrido una devaluación cercana a 15%. Es importante para poder hacer presupuestos empresariales más reales, atender lo que suceda en la cumbre presidencial entre chinos y estadounidenses cuando ocurra, que ojalá sea este año.