sábado, 15 de agosto de 2020

Si la economía quiere retomar la senda del crecimiento debe eliminar cuarentenas que lo único que han generado es el cierre de empresas y una explosión sin precedentes del desempleo

EditorialLR

Ya es suficiente de probar con la fórmula de la cuarentena para controlar la expansión del covid-19. Las cifras de los crecientes contagios demuestran que obligar a las personas a estar confinadas en sus casas por días, semanas o meses enteros, no ha funcionado y que esa estrategia para mantener el virus a raya no ha dado resultados a la luz de los números que nos aporta las comparaciones con países en términos de contagios y muertes. Colombia lleva seis meses aferrado a una fórmula sin resultados que lo que único que ha logrado es dañar la economía y meterla en un túnel largo, estrecho y oscuro cercano a la recesión del cual no se ve una luz al final. Los mandatarios locales deben entender que el país cabalga entre picos y curvas sin adelgazar, al tiempo que la economía muestra que entre abril, mayo y junio, el Producto Interno Bruto registró la caída más grande de la historia si nos atenemos a las cifras archivadas desde la Gran Depresión en 1930. Y peor aún, que dicho retroceso le ha hecho perder en pesos la dinámica, llevándola a cifras de 2013, es decir casi una década perdida.

En el segundo trimestre del año, el PIB fue de -15,7%, la peor cifra de la historia económica moderna en medio de la crisis generada por la pandemia; claro está que el chivo expiatorio de esta triste noticia es el virus, pero también está la fórmula para abordar el problema. No se puede justificar la mala situación argumentando que sino se hubiera hecho de esa manera habría sido peor, un argumento especulativo y carente de fundamentos científicos. Algo muy malo se ha hecho en las distintas ciudades colombianas, pues ni los contagios bajan, ni las muertes menguan, al tiempo que el desempleo sube y la economía sigue con saldo en rojo. Todos los actores económicos esperaban ese porcentaje en rojo basado en la tendencia internacional. El Dane comparó a Colombia con 18 economías y lo puso de sexto entre las de peor comportamiento, solo por encima de España (-22,1), México (-19%), Francia (-19%), Italia (-17,3%) y Portugal (-16,5%). El país se ubica por debajo de Corea, cuya economía cayó 3%, Indonesia, que reportó -5,4%, Estados Unidos, que tuvo -9,5%, Alemania, -11,7%, la Unión Europea, -14,4%, entre otras. En la Alianza del Pacífico, Chile tendría mejores cifras y Perú estima una caída de 31,9%.

Si se observa todo el primer semestre de 2020, el PIB presenta un decrecimiento de 7,4%, con respecto al mismo período de 2020, si se tiene en cuenta que entre enero y marzo creció 1,1%. Las actividades más golpeadas fueron el comercio, la reparación de automotores, el transporte, el alojamiento. Solo los llamados servicios de comida decrecieron 34,3% y contribuyen -6,6 puntos porcentuales a la variación anual. En lo que tiene que ver con las industrias manufactureras decrecieron 25,4% y la construcción -el mayor generador de empleo y dinamizador de la economía- registró números en rojo de 31,7%. Llama la atención que las actividades inmobiliarias estén en terreno positivo con 2,0%, al igual que las financieras y de seguros con 1,0%. La agricultura, ganadería y pesca también se rescatan al menos con 0,1%.

Es un hecho que poco se puede debatir y es que si los gobernantes locales no proponen cosas distintas para enfrentar la pandemia, la economía seguirá haciendo estragos sociales en el corto plazo.

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