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¡El político ha muerto, vivan los políticos!
Desde las elecciones al Congreso de 2022, han emergido unos nuevos políticos que están sepultando a los politiqueros tradicionales, con nuevas fórmulas y más comprometidos con sus electores
El fenómeno de Abelardo de La Espriella en la campaña presidencial para 2026-2030; el caso de Juan Daniel Oviedo en la consulta interpartidista y el de senadores como Daniel Briceño, Jotape Hernández, Wally, Lalis, entre los casos más sonoros, muestran que la política colombiana está cambiando de piel y que la manera de hacer política en la era de la información es otra, muy cargada de narrativas directas, efectivistas, visuales y vibrantes con los electores a través de las redes sociales.

Una moda que se volvió tendencia en la formación de opinión pública y que llegó para quedarse, pues cualquier ciudadano que quiera ser concejal, alcalde, diputado, gobernador, representante, senador o presidente, puede madurar sus ideas y ser efectivo al comunicarlas con más facilidad que hace una década, cuando la única interfase de comunicación eran la televisión, la radio, los periódicos y los mítines en la plaza pública. La comunicación directa en X (Twitter), Facebook y TikTok para conectar personalmente, pasando por encima de los medios tradicionales, es lo que viene marcando el éxito en las distintas elecciones en Colombia y el mundo desde hace un lustro.
Las redes permiten y facilitan la organización de movimientos ciudadanos y de protestas con mucha mayor efectividad que antes, pues le hablan al oído a los ciudadanos más jóvenes. El aparente descontrol control de la información que consume la opinión pública, permite que nuevos actores cautiven la conversación pública, gracias a una agenda en redes individualizada; las nuevas campañas usan algoritmos para dirigir mensajes personalizados que buscan la polarización, el sesgo y la disociación; los nuevos electores y ciudadanos activos en redes pasaron de ser receptores pasivos a participantes activos que se han tomado el debate político.
Es célebre la cita de Umberto Eco en la Universidad de Turín, en 2015 cuando señaló que “el fenómeno de Twitter es por una parte positivo, pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte da derecho de palabra a legiones de imbéciles”. El político tradicional ha muerto y han nacido nuevos políticos capaces de conectar con sus electores a través de las redes sociales sin tener que comprar los votos, no obstante en la región Caribe, especialmente, aún se eligen senadores y representantes con dinero efectivo; luchar contra la compra de votos y las instituciones capturadas en uno de los pendientes de las autoridades colombianas, no obstante, el fenómeno de los nuevos políticos digitales madurados en las redes sociales sí están funcionando en contra de la corrupción electoral.
Ahora bien, no es un fenómeno nuevo, otrora los políticos se hacían en la radio, la televisión y los periódicos; lo que pasa ahora es que la formación y la maduración es mucho más rápida y efectiva. Ojalá esos nuevos políticos, venidos del algoritmo y el mundo digital, logren hacer una gran revolución democrática y puedan romper con los viejos vicios de la política colombiana. A nadie se le puede descalificar por ser eficaz con su discurso y menos aún por capitalizar a sus electores en forma de seguidores en redes sociales; en lo que hay que avanzar es que éstos ciber-políticos sepulten la compra de votos y la captura de entidades para fines propios.
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