sábado, 29 de agosto de 2020

El Gobierno Nacional le abrió la puerta al sistema general de seguridad social para aquellas personas que ganan menos de un salario mínimo, un camino seguro al bienestar

EditorialLR

El anhelo de todo gobernante es conseguir que sus gobernados tengan un mínimo de seguridad social, entendida como el acceso a los servicios de las entidades públicas y privadas, normas y procedimientos representados por los regímenes generales establecidos para pensiones, salud, riesgos laborales, subsidio familiar y los servicios sociales complementarios. Y en un país en desarrollo y con muchas carencias como Colombia, ese anhelo se convierte en frustración cuando el Gobierno Nacional se ve obligado a enfrentar un problema como el desatado por el covid-19 y darse cuenta que no tiene los recursos ni la voluntad política de algunos funcionarios para proteger al grueso de la población. Por este motivo hay que celebrar un gran avance, luego de que la Presidencia de la República reglamentara el Piso Mínimo de Protección Social, una figura que había sido creada en el Plan Nacional de Desarrollo y que le abre la puerta al sistema general de seguridad social a aquellas personas que ganen menos de un salario mínimo, que para 2020 está en $980.657, incluyendo el subsidio de transporte. En pocas palabras, gracias al Decreto 1174 de 2020, muchos colombianos que se ganan la vida por debajo de los salarios oficiales reglamentarios podrán beneficiarse de la infraestructura desarrollada por la institucionalidad en el territorio de la seguridad social, un lujo que solo se observa en los países de ingresos superiores. Es un salto enorme en posibilidades de bancarizar y de formalizar mucho trabajo ocasional. No siempre una persona labora por menos de un salario mínimo, porque no encuentra otras posibilidades laborales o ingresos superiores a los necesitados, en ocasiones es una decisión de vida trabajar por horas porque tiene varias de sus necesidades básicas satisfechas, como puede ser vivir con sus padres. Por ejemplo, un joven universitario puede beneficiarse de este adelanto social mientras se gradúa y accede al sistema de protección social a través de un trabajo formal de tiempo completo. Hay otro tipo de personas que deciden trabajar solo durante unos meses o semanas al año, por temporadas, como sucede con los recolectores de café, pues sus ingresos de temporeros le son suficientes para ahorrar o invertirlos en otras actividades, especialmente en proyectos del campo. Es un paso gigante en entender también las economías digitales que no necesariamente necesitan empleados formales de tiempo completo, sino que demandan tareas precisas y concretas por proyectos. En adelante, quedarán vinculadas a este sistema de manera obligatoria aquellas personas que tengan uno o varios vínculos laborales por tiempo parcial y que en virtud de ellos reciban un ingreso total mensual a un salario mínimo legal mensual vigente. También las personas que tengan uno o varios contratos por prestación de servicios y que su contraprestación sea inferior al mínimo y quienes cuenten con uno o varios vínculos laborales y, simultáneamente, tengan uno o varios contratos por prestación de servicios y reciban un ingreso total mensual inferior al mínimo. Pero hay que enfatizar que el salto social se notará en la protección de las personas que no tienen una vinculación laboral o no han suscrito un contrato de prestación de servicios, que hasta ahora estaban huérfanas de protección social.

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