martes, 25 de febrero de 2020

Los mercados de valores ya empiezan a sentir los rigores de una inminente pandemia a causa del coronavirus, Colombia no está vacunado y no sobran medidas que ayuden a blindarse

EditorialLR


La economía colombiana se ha caracterizado porque las crisis financieras mundiales poco o nada la han afectado, y muy a pesar de que otros mercados emergentes han visto caer sus fundamentales durante los episodios, nuestros país pareciese blindado, pues mucha de su gestión depende de las fluctuaciones de los precios del petróleo, café y carbón.

Pero que el entorno mundial casi nunca haya pasado la cuenta de cobro no quiere decir que siempre será así, más ahora que los países emergentes están siendo golpeados por la inminente pandemia ocasionada por el coronavirus, que en esta última semana de febrero ha llegado a las bolsas de valores de todo el mundo hasta llevarlas a cifras rojas.

China ya ha sentido los rigores de esa pandemia y se especula que la situación le pase la cuenta de cobro a su reducido crecimiento económico, tal vez llevándolo a tasas de 6%, el más bajo de las dos últimas décadas. Las alarmas se han encendido desde Wall Street, que ha experimentado una caída cercana a los 800 puntos, cifra poco vista recientemente.

La fuertes caídas en Europa y Asia no han dejado quietos los precios del petróleo que también han ido a la baja, y como siempre ocurre, el oro se ha revaluado como refugio en estas situaciones. El coletazo en Colombia ha llegado con una devaluación del peso de 0,45% y la consiguiente disparada del dólar muy cerca de los $3.500.

Desde ya debe considerarse el coronavirus como una situación de máxima alerta, si se atienden las advertencias de las 20 economías más grandes del mundo (G-20) que se han manifestado sobre las consecuencias negativas de una rápida expansión para el crecimiento mundial, al tiempo que han recomendado tomar medidas si el impacto de la epidemia se intensifica en todo el mundo.

Aún no hay contagios en Colombia ni situaciones qué lamentar, pero no sobra que el Gobierno Nacional adopte un plan para blindar la economía del país, y por supuesto, la tranquilidad epidemiológica.

Al interior del G-20, los ministros de economía y los banqueros centrales discutieron la crítica situación, junto con las tensiones comerciales y geopolíticas del año pasado que aún no han sido zanjadas, y acordaron tomar medidas conjuntas para abordar el brote de Covid-19 y monitorear su propagación.

El pasado último lunes de febrero ha marcado una nueva tendencia en la economía global y ha encendido las luces de cómo puede finalizar el primer trimestre. El Dow Jones Industrial Average cayó alrededor de 800 puntos y los rendimientos de los bonos estadounidenses registraron precios mínimos, y siempre que esto ocurre los inversionistas se refugian en activos como el oro o los bonos del Gobierno de EE.UU.

La economía colombiana tiene una gran ventaja frente a sus pares de la Alianza del Pacífico, y es que China no es su principal aliado comercial, tal como ocurre con Chile y Perú, pero si el coronavirus se convierte en pandemia no solo tocará al vecindario directamente, sino que se cerrarán mercados comunes y fronteras, tal como se está temiendo en la zona comunitaria europea.

Es mejor prevenir que curar, no cantar victoria sobre las consecuencias de algún brote en la región: los ministerios de Comercio, Salud, y por supuesto la Cancillería, deben estar más atentos a tomar decisiones ante un suceso mundial que puede tener graves consecuencias.

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