sábado, 6 de octubre de 2012
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El país político cayó en la trampa de tratar al Vicepresidente como si fuera un paciente portador de un peligroso virus.

Es verdad que muy pocas veces en la historia reciente, el país político ha tenido las dos principales cabezas del Ejecutivo convalecientes, tanto el presidente Santos, como el vicepresidente Garzón, atraviesan un mal momento en su integridad física. Y mientras que el Presidente le quitó la reserva a su historia clínica para que los colombianos tuvieran claridad sobre sus afecciones, el Congreso de la República en cabeza de su presidente, Roy Barreras, ha emprendido una feroz campaña mediática para que el Vicepresidente se deje revisar por una comisión médica, en medio de un acoso que raya con lo humanamente comprensible.

 
¿Es un asunto crucial para el destino del país que el Vicepresidente destape a la luz pública sus dolencias y su expectativa de vida? ¿Es un tema tan importante cuando el país político y social se ha metido en unos diálogos de paz con la guerrilla? ¿Es un factor decisivo para el Congreso la salud del Vicepresidente cuando hay proyectos de ley más importante para que los estudien? La respuesta es que el un puñado de congresistas están acosando a Angelino Garzón como si fuera un enfermo contagioso y terminal para crecer sus feudos políticos en el Valle del Cauca.
 
Hemos criticado al Vicepresidente en muchas ocasiones por sus constantes metidas de pata en las decisiones económicas del Ejecutivo. No estuvimos de acuerdo con sus constantes viajes a hacer política en varios países para ganarse la dirección de la Organización Internacional del Trabajo y creemos que es una figura constitucional desgastada que llegará el momento de revisar. Pero nada de eso nos da pie para que respaldemos semejante atropello del Congreso en contra de un ser humano que ha demostrado ser trabajador, buen político y un terco penitente. El drama de su familia es muy grande; su esposa también está enferma, pero nada de eso parece ablandar a al senador Barreras, que apropósito es médico de profesión y debería entender mejor los dramas humanos.
 
Por fortuna y para tranquilidad de quienes se preocupan por la salud del Vicepresidente, el Presidente está bien y ya está recuperado a la luz de los informes médicos; por eso no entendemos el por qué del acoso contra Angelino en un momento en que se necesita un Congreso de la República digno y con el país en la cabeza, alejado de los cálculos políticos. Ojalá el Vicepresidente también se mejore pronto y pueda responderles en su momento, con una salud física íntegra, la batalla que le están dando sus opositores en el Valle del Cauca. Por ahora, buena muchos deseos que Santos y Garzón se mejoren, y que el senador Barreras y sus cómplices se dediquen a legislar sin corruptelas.

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