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EDITORIAL

El papel de la Canciller en el lío con Panamá

miércoles, 15 de octubre de 2014
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En menudo lío se metió el Gobierno con el paraíso fiscal panameño, el error fue judicializar el tema. Cero diplomacia.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, tiene razón al ir tras los capitales de colombianos que no pagan impuestos en nuestros país y tienen su dinero en paraísos fiscales como Panamá. Dicho sea de paso, cada vez hay menos espacios geográficos dedicados al negocio de alojar capitales bien habidos, aunque también mucha plata asociada con actividades delictivas. Panamá ha peleado para cambiar su imagen, pero en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico aparece en ‘lista gris’ al lado de 38 países entre los que se destacan Antigua, Bahamas, Aruba, Islas Canarias, Islas Vírgenes y Mónaco.

Desde septiembre del año pasado, existe un acuerdo comercial firmado entre Colombia y Panamá como abrebocas para un TLC pleno con todas las de la ley. Todo esto muy a pesar de que los intercambios bilaterales sean más problemáticos que normales. Recordemos la salvaguardia a las confecciones y textiles, la interconexión eléctrica, el eterno tapón del Darién y los necesarios acuerdos fiscales que identifiquen capitales que eluden impuestos en nuestro país. El intercambio comercial entre los dos países equivale a 5% del total nacional: les exportamos una cifra superior a los US$2.300 millones anuales e importamos unos US$50 millones.

El problema con Panamá es diplomático, pues el pequeño país vecino quiere entrar a todas luces a la Alianza del Pacífico en donde potenciará sus relaciones con Chile, Perú y México, pero para ello necesita de la anuencia de Colombia, pero tiene que colaborar en las exigencias del Gobierno Santos. El lío es que la relación ya se torpedeó por parte del Ministro de Hacienda que pecó por falta de diplomacia y por la falta de coordinación del Gobierno Central que es el absoluto responsable. Ahora bien, lo que sí llama la atención es que el tema desde Panamá lo esté manejando su canciller, Isabel Saint Malo de Alvarado, quien también funge como vicepresidenta, pero aquí en Colombia María Angela Holguín, no aparezca en tan delicado problema. Eso explica que la funcionaria, quien completa cuatro años largos en el cargo, sea uno de los servidores públicos peor calificada por los empresarios.

La Canciller brilla por su ausencia. Otro papel ha asumido la ministra de Comercio Exterior, Cecilia Alvarez Correa, quien ha permanecido en silencio, muy diplomática en unas relaciones totalmente comerciales con un país hermano que nos recibe ventas millonarias. El Presidente con el ‘papelón de sus ministros’ puede abrir un frente de problema que no existía y que dispersará la agenda pública. La única forma de entender la ausencia pronunciada de la ministra de Relaciones Exteriores es que sus días estén contados en la Casa de Nariño, tal como se ha venido especulando desde la reelección. 

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