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EDITORIAL

Crónica de una devaluación anunciada

lunes, 11 de febrero de 2013
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Un dólar en Venezuela pasó de costar 4,3 bolívares a 6,3 y en la movida ganan algo de bienestar, pero será temporal

Un dólar en Venezuela pasó de costar 4,3 bolívares a 6,3 y en la movida ganan algo de bienestar, pero será temporal
 
Los comicios electorales del pasado septiembre en Venezuela le dejaron profundas cicatrices tanto al presidente reelecto como al estado de su economía. El Presidente no volvió a ser el mismo de antes en su época de campaña y las cuentas nacionales  tuvieron que ajustarse ante el fuerte desequilibrio fiscal generado tras del proceso electoral. El gasto público y el endeudamiento profundizó el déficit fiscal que ya sobrepasa 16% del PIB, por lo tanto la devaluación decretada el viernes pasado era la crónica de un hecho anunciado.
 
Al devaluar 46%, el gobierno chavista alivió las arcas del Estado con una típica jugada ejecutiva en desuso, pues por cada dólar que recibe el Gobierno tendrá más bolívares para financiar un gasto disparado. En pocas palabras, sacó dinero del dinero circulante ejecutando una maniobra poco ortodoxa en una economía de mercado moderno, que llevará en poco tiempo a que la alta inflación vuelva a los niveles de 25%. 
 
Los exportadores colombianos deberán enfrentarse a una nueva realidad, por ejemplo que sus productos se volverán más costosos para los consumidores del país vecino , especialmente los alimentos, una situación que deberá sortearse con mayor competitividad. Ahora bien, para los importadores de productos venezolanos, las cosas serán diferentes, pues esta devaluación de la moneda venezolana disparará el ingreso de productos de contrabando procedentes de ese país.
 
Técnicamente, los empresarios colombianos que poco a poco han ido recuperando el mercado venezolano deben tener en cuenta que en el país vecino  coexisten varias maneras para comprar en otros países. La primera es la que tiene que ver con las compras en el exterior de carácter público y prioritarias que se hacen a través de Cadivi bajo una tasa de 4,3 bolívares por cada dólar, y otras, las llamadas Sitme que cobija a más bienes y servicios y que alcanza los 5,3 bolívares por dólar. De momento no es oficial, pero sólo habrá una manera de importar y será a 6,3 bolívares por dólar.
 
La realidad para la economía colombiana es que el bolívar vale menos y que hay más y mejores incentivos para que muchos colombianos se vayan de compras a Venezuela. Esto sin lugar a dudas, catapultará el movimiento de personas entre los países. Lo importante es que poco a poco, independientemente del precio del bolívar, de la alta inflación y de los factores políticos, Colombia está recuperando el flujo comercial de antaño. Ya casi llegamos a los US$3.000 millones, una cifra que pesa bastante en el monto exportador nacional, y no se puede desconocer que es una frontera porosa para el comercio binacional.
 

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