.
ANALISTAS Sergio Jaramillo Caro en Harvard
viernes, 16 de mayo de 2014
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

El integrante de la mesa de negociaciones en La Habana, señor Sergio Jaramillo Caro, dictó en abril pasado una conferencia insustancial en la Universidad de Harvard,  donde teorizó sobre la paz del presidente Juan Manuel Santos y de su equipo negociador. 

Como él mismo lo advirtió al comenzar, se limitó a dar una visión general sin entrar en detalles. Esbozó, sí, algunas soluciones que plantean serios interrogantes. Los comentarios a continuación se basan en un video -no en un texto escrito- en el cual no se destacan ni la ilación lógica de los argumentos, ni la facilidad para exponerlos. Ver video en español, www.youtube.com/watch?v=aSOuAnlgfeQ. 

Inició Jaramillo su conferencia insistiendo en la necesidad de romper el vínculo entre quienes luchan con armas por causas políticas con el fin de lograr que, en adelante, utilicen solo los canales democráticos para alcanzar dichos fines en condiciones de seguridad para ellos. Perfecto en la teoría. Pero el secreto sobre lo ya acordado en La Habana permite sospechar que las concesiones para convencer a las Farc no son nada democráticas. 

Soluciones esbozadas e interrogantes pertinentes. 1. Finalizar el conflicto, ¿con concesiones a las Farc para llegar y perpetuarse en el poder? 2. Resolver el problema territorial colombiano, ¿con zonas de reserva campesina controladas por exguerrilleros? 3. Lidiar con el narcotráfico, ¿con espíritu de convivencia? 4. Resarcir los derechos de las víctimas, ¿quién, el Gobierno o las Farc?  Nos recuerda Jaramillo, sin embargo, que las negociaciones de La Habana tan solo pretenden contribuir a la construcción de una paz estable y duradera, mas no se comprometen, no garantizan la paz total. 

Porque, según el señor Jaramillo, para llegar a la paz que añoran los colombianos se requerirá una transformación del país durante no menos de 10 años dentro del marco: de una justicia transicional tolerante; de la ‘integración de unos territorios’, llamados por algunos  zonas de reserva campesina; de una reforma agraria para distribuir tierras, y, finalmente, con un fantasioso pacto social apoyado en un improbable consenso con partidos políticos destacados.    

El problema para Colombia, insiste Jaramillo, consiste en que en el mundo no ha existido ninguna negociación de paz útil para nuestro caso y que la comunidad internacional está pendiente de nuestra solución. No se colombianizará la Justicia, afirmó, ¿acaso el Marco Jurídico para la Paz no la colombianiza? 

Desmovilización de los grupos armados. Al respecto sostiene Jaramillo que en Colombia ‘como nunca antes’ hubo un proceso de paz verdadero que abarcara todo el territorio nacional. Tan solo nos hemos limitado a desarmar unos grupos de alzados en armas sin realizar ‘reformas territoriales y agrarias’, sin ocuparnos de las víctimas, ¿las del Gobierno? 

Lidiar el narcotráfico. Aquí dice Jaramillo que los negociadores del Gobierno no son tan ingenuos como para esperar que el narcotráfico se termine a la par con el conflicto.  Con esta advertencia, ¿nos anticipa acaso a los colombianos que el punto tercero de La Habana se pactará con espíritu de convivencia para continuar el negocio?  Recordemos que “el narcotráfico como combustible de todas las guerras”, no firmará la paz de La Habana.