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ANALISTAS Omisiones en Irak
jueves, 6 de noviembre de 2014
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Algunos colombianos no cesamos de preguntarnos, ¿por cuáles razones los Estados Unidos no previeron el surgimiento y la consolidación del Estado Islámico –Isis- en regiones de Irak y Siria, a pesar de haber cogobernado en Irak?

Comienzo por reconocer que los problemas de Irak son herencia del presidente George Walker Bush, un alcohólico que reorientó su vida confusa y difusa, y a quien le debemos el Plan Colombia contra el narcoterrorismo. 

Después de leer algunos artículos escritos sobre el tema por militares que dirigieron las tropas de la coalición, de los supuestos numerosos países que colaboraron con los Estados Unidos, me ha llamado la atención saber que ninguno de los participantes destacó allí más de 50 personas, salvo Gran Bretaña que sí colaboró en forma efectiva.

La segunda razón radica en la falta de recursos económicos que le asignó al posconflicto Estados Unidos.  En ningún momento desde la caída de Hussein han contado el ejército y la policía iraquí con suficientes radios, vehículos, armas y ni siquiera con uniformes. Por este motivo se han retirado sus fuerzas armadas de numerosas ciudades de Irak, dejando abandonado su modesto armamento en manos del feroz ejército del Estado Islámico. 

Los bombardeos de la coalición que lidera Estados Unidos no han logrado detener los avances de los islamistas.  No parecen estar ellos muy lejos de la capital Bagdad. Los expertos consideran que mientras no se envíen tropas de infantería no se logrará detener esta invasión inesperada por quienes deberían haberla previsto. 

La tercera razón es la carencia de recursos humanos hasta para los servicios de inteligencia, los cuales, al decir de algunos comentaristas, no han existido ni existen hoy día. Se comenta que los funcionarios y militares en Irak eran todos partidarios de Hussein, pero tras el fin de su dictadura, los cambiaron por personas no tan competentes como eran ellos. 

En opinión de su exsecretario de Defensa, León E. Panetta en su libro ‘Worthy Fights’,  el presidente Obama ha sido una figura política aislada, que se ha convertido en un pasivo político para su partido demócrata hasta en los estados donde triunfó. Lo califica como un individuo vacilante, sobrecauteloso, que pierde oportunidades más con la lógica de un profesor de leyes que con la pasión de líder. Le censura haber retirado sus tropas de Irak, no haber armado los rebeldes sirios y no haber intervenido cuando Bashar al Asad utilizó armas químicas contra los rebeldes en Siria.  Esto explica en alguna forma el fracaso demócrata en las elecciones del pasado 4 de noviembre. 

Al juzgar lo anterior por sus relaciones con Colombia, resulta lógico sospechar que el presidente Obama y numerosos estadounidenses, ignoran que la paz del presidente Juan Manuel Santos en La Habana, con sus metas inalcanzables, bien pueden terminar en una tragedia mayor, con las Farc en el poder, y con una Colombia antiestadounidense.

Obama ni siquiera fue capaz de impedir el apoyo de Latinoamérica a Venezuela para ocupar un escaño en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.