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ANALISTAS #OffshoreLeaks
sábado, 6 de abril de 2013
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Sotto voce era sabido que muchos hombres de la política y la empresa abrían cuentas en paraísos fiscales de los países del centro de Europa, las Islas Vírgenes o el sureste asiático. Pero ahora por primera vez se ha expuesto públicamente la identidad de aquellos poderosos y sus empresas que han recurrido a ese tipo de maniobras financieras para evadir el pago de impuestos y ocultar su riqueza.

 
Apenas asoma la punta del iceberg esta ocasión, gracias al esfuerzo de medios impresos que revelaron las bases de datos conseguidas por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por su sigla en inglés) y cuyo contenido ratifica las peores sospechas de las autoridades financieras del mundo. Los megarricos utilizan complejas estructuras offshore para poseer mansiones, yates, obras de arte y otros bienes suntuarios, accediendo de esa forma al anonimato y a ventajas fiscales a las que la mayoría del público inversionista o los ahorradores están exentos.  Según la Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal), un tercio de la riqueza del mundo está oculto en las offshores. El acceso a estos privilegios, en muchos casos, es proporcionado por algunos de los bancos más importantes del orbe, entre los que se cuentan UBS, Clariden y Deutsche Bank, cuyos ejecutivos compiten por manejar los recursos de los hombres más poderosos del mundo. Una industria bien remunerada que involucra a contadores, intermediarios y otros agentes financieros en el maquillaje de identidades e intereses empresariales de políticos, delincuentes de cuello blanco, defraudadores a gran escala. La filtración de estos documentos supera -en términos de la información almacenada en los torrents- al Cablegate de la organización independiente WikiLeaks, detonado hace cuatro años, con archivos de la Secretaría de Estado de Estados Unidos. Esta vez, fueron entregados 260 gigabytes de información financiera, distribuida en cuatro bases de datos en las que habían 2.5 millones de archivos de texto, PDF, hojas de cálculo, imágenes y archivos de internet que fueron diseccionados para desenmascarar más de 130,000 registros. El “escándalo fiscal planetario” -como lo ha denominado Le Monde, que tuvo acceso a las bases de datos- tendrá consecuencias funestas para gobiernos de medio centenar de países. En Francia, la permanencia del primer ministro, Francois Hollande, está en entredicho, luego de que se supiera que el exministro de Presupuesto, Jerome Cahuzac; el extesorero de su campaña electoral, Jean-Marc Augier, y otras 130 personalidades de aquella nación están en la lista negra, al igual que Hassan Gozal, el presidente de Azerbaiyán, y sus dos hijas, quienes poseen una fortuna en un paraíso fiscal, como parte de las ganancias de su empresa constructora, o el premier de Georgia, Bidzina Ivanishvili, quien, de acuerdo con la revista Forbes, tiene una fortuna que supera los US$5,000 millones y en los documentos relevados figura como mandamás de Bosherston Overseas Co., en las Islas Vírgenes. Los archivos secretos obtenidos por el ICIJ enlistan información sobre “decenas de miles” de hombres poderosos de más de 170 países y territorios, vinculados a compañías y fondos offshore. Otros ejemplos: el exministro de Finanzas de Mongolia, Bayartsogt Sangajav; la baronesa y coleccionista de arte Carmen Thyssen-Bornemisza;  Denise Rich, exesposa del operador petrolero Marc Rich, quien recibió un perdón de Bill Clinton por una condena por evasión de impuestos, depositó US$144 millones en las Islas Cook.
 
Entre los latinoamericanos figuran el general chavista José Eliecer Pinto, además de Jerónimo Alberto y Tomás Uribe Moreno, hijos del expresidente Álvaro Uribe.
 
Hasta ahora, sólo se ha revelado el caso de un mexicano. Dice la ficha divulgada: “Dionisio Garza Medina, empresario. Su familia es copropietaria de Alfa, un conglomerado con intereses en hidrocarburos, alimentos y telecomunicaciones. Accionista de Vercors Private Ltd. en Singapur.
 
Garza Medina no ha respondido a una petición de un comentario.