.
ANALISTAS Marchar por marchar
jueves, 31 de marzo de 2016
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Esta conversación la tuve recientemente con un amigo. 

“Hola doc. Le cuento una cosa. Por primera vez en mi vida voy salir a marchar”.

“¿Ah, sí?”, le respondí.

“Como no. Este próximo sábado 2 de abril voy a salir a marchar con el presidente Uribe. Es que estoy mamado de lo que está ocurriendo”.

“¿Y qué es lo que está ocurriendo que amerita romper una larga tradición personal de apatía política?”

“Pues todo. Los impuestos a las compañías. La venta de Isagen. La inseguridad y la impunidad. La crisis económica. La inflación galopante. La devaluación del peso. El escándalo de corrupción en Reficar. El apagón que se nos vino encima. La pérdida del mar territorial en La Haya. Además, como si fuera poco, este gobierno le está entregando el país a la guerrilla en La Habana. ¿Le parece poco?”.

Me quede pensando. No. No me perecía poco. Pero se parecía demasiado al memorial de agravios que unas semanas antes habían presentado las centrales obreras para justificar un paro nacional que acabó siendo un rotundo fracaso. 

No quise seguir en el debate. “Buena suerte en la marcha. Ojalá que no les llueva” le dije y me despedí.

Era innecesario y tal vez inútil responder. Objetivamente hablando, las razones que se exponen, tanto por los movimientos políticos y sociales de izquierda, estilo Polo y Marcha Patriótica, como por los de derecha, estilo Centro Democrático, son muy discutibles en su sustancia y en sus responsables.

Empecemos por la fácil. Apagón no hay y no habrá. Hay que ahorrar energía porque se quemó Gautapé, probablemente por negligencia de EPM. Crisis económica tampoco hay, no con una economía creciendo al 2,5% anual, más que casi todos los vecinos. En cuanto a la crisis fiscal, que sí hay, hasta ahora se ha financiado y seguramente se podrá seguir financiando, especialmente con precios del petróleo arriba de US$50 hacia finales del año. La inflación, generada por el fenómeno de El Niño y por la devaluación del peso durante 2015 cederá, porque ambos fenómenos se están superando. Recordemos, por ejemplo, que en 2016 ya tenemos revaluación de la moneda.

En cuanto a Reficar, que supuestamente es el gran escándalo de corrupción de este gobierno, paradójicamente fue durante esta administración donde se intentó desenredar la maraña creada por los desaciertos contractuales ocurridos antes de 2010. Dejando a un lado la histeria mediática, lo cierto es que no se robaron US$4.000 millones, aunque sí hubo mucha negligencia y despilfarro de los contratistas que se debe aclarar.

El gobierno ha tomado unas decisiones impopulares que le están cobrando. Esto no debería ser sorpresa en la Casa de Nariño. Por ejemplo, impuestos mal pensados, como la desastrosa reforma tributaria de 2014, giros fiscales a las regiones sin mayor control y la venta de Isagen, que se hizo en contra de viento y marea, lo cual tendrá consecuencias políticas y jurídicas muy serias. 

Por último vale la pena hablar de seguridad y de paz. Tal vez el argumento más mortificante y falso de los esbozados por los organizadores de la marcha uribista del 2 de abril es que se ha incrementado la violencia y la inseguridad en la país. Es obvio que no es el caso. Las estadísticas de homicidios, secuestros y actos terroristas hablan por sí solas. Si bien, el proceso de paz debe concluirse y preocupa la persistencia de la extorsión y el aumento de los cultivos ilícitos, la situación estratégica de seguridad es innegablemente mejor en la actualidad que hace 10 años cuando se inició el proceso de desmovilización de los paramilitares.

Los ingleses utilizan una palabra que creo sirve para describir acertadamente lo que se siente en las conversaciones cotidianas en el hogar, la oficina o en la calle sobre el estado de las cosas en el país: malaise. 

La traducción al español, malestar, es insuficiente. Malaise es realmente un sentimiento generalizado de desazón, dolor y maluquera. Es como tener los primeros síntomas de una enfermedad que no ha empezado, pero que pinta fatal.